jueves, 24 de octubre de 2013

Berlín, Alemania. Parte 1/3.


Berlín

03 de octubre de 2013

¡Qué hermosa que es Berlín! Así empiezo este relato. Creo que no me guardé ninguna sorpresa. Estaremos recorriendo durante 2 días y medio, algunos de sus puntos turísticos principales. Además, estoy contenta por otra cosa: me deshice de un prejuicio. ¡Y eso, no es poca cosa! Ese será el misterio develado al final…

Más de 8 horas sobre la “madre carretera” con la cintura cansada de recibir puntadas, llegamos a Berlín un poco antes de las 15 horas. ¿Algún dato que nos pueda ilustrar el hecho de ingresar a una ciudad importante? Sí, los faroles.

Nos alojamos en el hotel Fasanen Haus. Y resulta ser que es un edificio enorme donde además de muchas otras oficinas (y pensión), también se encuentra este hotel.

¿Alguna cosa particular? Sí: La cerradura de la puerta principal.

Interior del hotel Fasanen Haus.
 

¿A cuántos de ustedes, les han enseñado a usar la llave de un hotel? ¿Cuántos de ustedes tuvieron que “practicar” el “abrir y cerrar” la puerta con un modelo en escala real en medio del vestíbulo? ¡Ajá! ¡Les gané!
Tal y como escuchan (yo pensé que estaba entendiendo mal, lo que el conserje me hablaba en inglés), el conserje nos presentó el modernísimo mecanismo que se utilizaba en la ciudad allá por principios del siglo XX…y que aún conservan algunos edificios de Berlín. Hoy, dejó de ser “modernísimo” para convertirse en “excéntrico, curioso…y hasta pintoresco”.

Fasanen Haus Hotel
Estrellita miraba con mucha atención todo este tema del “nuevo sistema”…porque reconoce su torpeza innata y lo que menos quiere es quedarse afuera y peor…romper una cerradura de más de 100 años.

La llave tiene forma de L, aunque sus lados son exactamente iguales. La cerradura, tiene esa misma forma. Se introduce la llave como cualquier otra, hasta girarla y llevarla a encastrar exactamente  las 2 L. Entonces, la puerta se abre y la llave se aprieta hasta introducirla toda por la cerradura…

Semáforos de Berlín.
La persona entra y cierra la puerta. La llave, ahora está del lado de adentro también y sólo puede ser extraída si se la vuelve a girar y por lo tanto, a cerrar la puerta CON llave. Este mecanismo, tan  sencillo es la solución al bendito cartelito que se ven en algunos edificios de departamentos que dice “sr vecino, por la seguridad de todos, cierre con llave” del siglo XXI. 

Hace más de 100 años que los berlineses tienen la solución…y se ve que nadie “importó” la idea.

Ahora sí, a caminar por Berlín.

Vamos a ver cosas que quizás ya han visto en otros blogs dedicados al turismo. Por eso, también quiero mostrarles cosas que seguro no salen tanto.

Por ejemplo: el negocio de Apple en Berlín. Es imponente… ¡ja! ¡Qué seguridad, muchachos! Ojalá les dure mucho.

Comercio de Apple en Berlín
Nuestra siguiente parada es el Pendelobelisk.
 

Pendelobelisk. Año 2003

Y ahora, con ustedes: der Ampelmann. ¿El hombrecito del semáforo tiene una historia? ¿Una historia? ¡Tiene una vida! Y también tiene varias cadenas de recuerdos en su nombre. Les dejo el link con la historia. Aunque permítanme contarles en pocas líneas. El hombrecito del semáforo, nació en los años 60´ en Alemania Oriental precisamente para ordenar el tránsito entre los peatones y los automóviles. Los alemanes del este, se identificaron profundamente con esta figura. Cuando ocurrió la reunificación de las 2 Alemanias, pensaron en reemplazarlo por la otra figura del semáforo (la que conocemos nosotros) pero encontraron una gran oposición por parte de los ciudadanos (sobre todo por los del este) ya que vieron ese gesto como una “pérdida de identidad”. Entonces, se decidió dejar al Ampelmann. Y no sólo eso, también se reemplazaron otros semáforos de otras ciudades de Alemania para que pudiera estar en todo el país (En Saarbücken, donde vivimos, hay 4). Y después llegaron los negocios de suvenires… El Ampelmann sucumbió al capitalismo…y no saben lo bien que está.

Ampelmann
Los comercios del Ampelmann
 

El mini-recorrido de hoy, nos trae hasta el Berlin Theater des Westens. El teatro de variedades y musicales más famoso de Berlín.

Berlin Theater des Westens

Como nos ocurrió en Frankfurt, vemos las tuberías al aire libre. También hay olor… no sé qué problema habrá pero, debe ser serio para que no se puedan romper las veredas y colocar eso bajo tierra…

Una iglesia que queríamos visitar es la Evangelista Kaiser Wilhelm Gedächtnis. Se tratan de unas ruinas (consecuencia  de una bomba en 1943) que quedaron así desde la 2° Guerra Mundial. En realidad, no se podía reconstruir porque el riesgo del derrumbe era muy alto. Entonces, se construyó una nueva iglesia justo al lado, entre 1959 y 1961.

Kaiser Wilhelm Gedächtnis

Kaiser Wilhelm Gedächtnis
Sólo se pueden ver una pequeña parte de lo que quedó de la iglesia anterior y les traigo un dato que contaba allí. Para financiar la construcción de la nueva iglesia, el correo acuñó monedas de oro y también emitió estampillas. Eso fue en el año 53’. Ahora, están recolectando dinero para restaurar la torre que quedó.

Ruinas de la Kaiser Wilhelm Gedächtnis

Kaiser Wilhelm Gedächtnis
En Berlín se mezcla de todo. A pocos metros de allí, nos encontramos con una obra de arte hecha en diferentes metales, que regaló el Deutsch Bank a la ciudad de Berlín con motivo de su 750° aniversario de su fundación. No me gustó mucho…pero bueno, un regalo…es un regalo.

El regalo del Deutsch Bank
Llegamos a la entrada del acuario y al zoo. Como no entro a estos lugares, no les puedo contar nada… Yo pensé que el zoo era un jardín japonés… por el estilo de la puerta.

Acuario de Berlín

Zoo de Berlín
Tenemos que cruzar los jardines de Berlín llamado Tiergarten (algo parecido a los Parques de Palermo) para llegar a nuestro próximo destino: Die Großer Stern und Siegessäule (La gran estrella y la columna de la victoria).

Tiergarten

Columna de la Victoria
Al igual que en París y su arco de la Victoria, también aquí hay túneles que nos llevan al centro y así poder admirar más de cerca la columna. También se puede subir para disfrutar del paisaje.  No sé, si hay que pagar…porque no subí (En algunos blogs no se menciona nada en cuanto a pagar). Ustedes saben que últimamente, huyo de las filas y las esperas…

Bajo relieves de la columna de la victoria.
¿A qué adivinan? Tiene historia la Columna de la Victoria. Terminada en 1874 para conmemorar diferentes victorias prusianas (entre ellas una sobre Francia), fue trasladada a la Gran Estrella durante la época de la Alemania Nazi, con el objeto de protegerla y porque además estaban diagramando cómo sería la ciudad nueva. Los franceses, a modo de venganza, se llevaron los bajo relieves que aludían a la derrota francesa a manos de los prusianos. Incluso, querían dinamitar la columna (estaban calientes los muchachos perfume) pero los otros aliados se opusieron.

Columna de la Victoria.
Los relieves fueron devueltos a Berlín, con motivo de su 750° aniversario de la fundación de la ciudad, en 1987. Aunque no se devolvieron todos… Habrá que esperar otro cumpleaños…capaz que para alguna Navidad, no hay precisiones al respecto.



Estamos sobre la Straße des 17 Juni, y veo una vuelta al mundo a lo lejos. ¡Quiero ir! Son unas cuantas cuadras hasta donde se encuentra la vuelta al mundo. Aunque no era lo que yo pensaba: no hay otros juegos.  Lo que sí hay a montones son puestos de comidas y juegos de feria. También un par de escenarios. De tanto caminar, llegamos a las espaldas de la Puerta de Brandemburgo.

Straße des 17 Juni
También pasamos por el monumento a los soldados soviéticos caídos. Pero estaba cerrado. Por suerte no lo taparon, sólo tiene un vallado.

Monumento a los soldados caídos soviéticos
Al rato, vemos en una pantalla gigante a un presentador anunciando los artistas que saldrán a escena. Unos jovencitos simpáticos. A juzgar por el griterío, deben ser recontra famosos entre los adolescentes alemanes. Para mí, son “Los Mambrú orientales”… Tengo hambre, quiero ir a buscar un restaurante.

En medio de la celebración del 3 de octubre. Día de la reunificación.
Buaaaaaaaaaaaaa, buaaaaaaaaaaaaaaa. ¡Hay que caminar todo eso otra vez! No hay subtes por acá que nos lleven hasta allá. Doble bua. Tenemos que volver hasta la Kaiser Wilhelm Gedächtniskirche. Allí habíamos visto una cafetería italiana con precios bastante accesibles.

Antes de llegar a la confitería, nos encontramos con la estatua de Alexander von Humboldt. Fue considerado uno de los últimos grandes ilustrados del siglo XVIII y principios del XIX. Ya veremos mañana su nombre en otros lugares.

Humboldt.

¡Salud!
¡A su salud!

miércoles, 16 de octubre de 2013

Die Situation.


Die Situation

Venía caminando por la avenida no tan principal pero bastante transitada de Saarbrücken. Ampliamente conocida por mí, ya que lo he hecho varias veces. Ese día, mis hijas volvieron en colectivo y yo, gracias a mi desprecio por el ejercicio físico, me impuse volver caminando a casa.

No me gusta ir al gimnasio, pero sí me gusta caminar. Sobre todo porque aprovecho para poner negro sobre blanco algunas ideas que van surgiendo por las noches…esas en las que no puedo dormir, inventando historias que por la mañana me parecen  de dudosa calidad.

Aunque después, mucho después, miro con ojos más benevolentes y puedo darles algún que otro revés para vestirlas de más interés y encanto.

Estoy a dos cuadras largas de llegar al túnel. Después de eso, es una cuadra interminable hasta llegar al camino peatonal, las escaleras, la puerta del cementerio, la casa que se vendió recientemente y ahora tiene el frente en obras, otra cuadra hasta el banco, cruzo otra calle ancha y sólo me quedan dos cuadras más hasta llegar al edificio de departamentos donde vivo.

Varias veces pensé en cruzar a través del cementerio, pero nunca encuentro el momento justo. Siempre estoy con los minutos contados. Y cuando no es eso…simplemente no tengo ganas de ensayar un nuevo camino. Menos de perderme en un cementerio, aunque sea de día.

Así estaba, en medio de mis conversaciones conmigo, cuando escucho una bicicleta detrás de mí. Todavía no puedo dominar mi susto, producto de un asalto violento hace diez años atrás, cuando un ladrón en bicicleta llegó por detrás y me agarró de los pelos tan violentamente que ya no necesitó mostrarme ningún arma para lograr que le entregara mi cartera.

Aun hoy, sigo escuchando el ruido de la cadena de la bici desacelerar su velocidad… Ese tic, tic, tic… y corre el sudor tan rápido por la espalda hasta mis axilas y pincha. Mi cara explota en rojo. Doy un salto imperceptible. Aunque mi rostro ya no conserva la expresión pensativa de hace un rato.

-¡Hallo! Un tipo en bicicleta, me dice.

-Hallo-, respondo muy extrañada aunque consciente de que en Alemania, la gente se saluda sin conocerse.

Yo continuaba caminando, aunque más lentamente. Él empezó a hablar en alemán.

-Sorry, I don’t speak German. Le respondí, pensando que con eso, ya me desharía de la tan molesta tarea de hablar otro idioma.

-Ok- respondió. Do you know this area?  Dijo amablemente.

Evidentemente, estoy ante un alemán (¿?) bilingüe.

-No-, respondí sin problemas. Después de todo, no conozco los nombres de las calles. No podría servir de ayuda.

-Where are you from? Arremetió mi interlocutor.

Ich komme aus Argentinien- Haciendo un esfuerzo por terminar este interrogatorio gratuito…

-Oh! I speak French and a little Italian…- 

-We speak Spanish… but some italian‘s words are similar… Y casi, podría haber ido a parar al cementerio… ¿no? Es lo que muchos llamarían “enterrarse uno mismo”.

Empezó la perorata con dónde él habitaba  no sé qué… y también más preguntas, como por ejemplo ¿Qué estaba haciendo yo en Alemania?

-My husband works in Ford Company. ¿Te queda claro, pibe? Me faltó agregar, pero no podía más entre mi inglés de mierda, el túnel que no alcanzaba más…y los nervios de un tipo en bicicleta del que no sé absolutamente nada, excepto que sabe inglés, un poco de francés e italiano. Aunque se ve que la indirecta no fue recibida.

-How long do you stay in Germany? Maybe you can teach me Spanish…

(Oh yeah…claro, como no…dejé los pañales ayer y el chupete el mes pasado) pero mi respuesta es otra. Oh! I can’t. I have 2 children and I don’t have time for that.

Entonces…con el túnel de marco…cambió la estrategia.

Do you like Pink Panther? Preguntó…mirando mi remera de la Pantera Rosa…

Yes, I like it.- ¿A dónde carajos querrá llegar este tipo?

Me too. If you like, we can see the movie in my DVD with a cup of coffe. I like Peter Sellers.

Mmmm (tono Marge Simpson). Ok… (What?)

And another thing.  Argentinian don’t sell all your products to USA. They are imperialism… You  must sell your cereal to China, to Russia…

Yes, yes… (Wahever…) you’re right.

See you!

Y agarró para el lado del cementerio…

Empecé a temblar y transpirar más de la cuenta. No sabía si caminaba rápido o trotaba despacio. En otros tiempos habría pensado que eso fue un intento de coqueteo, pero en ese momento lo único que se me ocurrió fue que había escapado de las manos de un psicópata.

¿Peter Sellers? ¿Flaco, sos un vampiro que hace 500 años no levanta minas? ¿Estados Unidos es el imperialismo? ¿Y Alemania qué carajos es? ¿Comunista, feudal o vive de la simpatía de los demás?

Lo único que gané, fue una excusa más para no ir por el cementerio…Ya lo decía Caperucita  desde la Edad Media…”si ves un pelotudo que te habla de la pantera rosa, vos seguí de largo”. Por fin, pude aplicar el consejo.

 

 

 

 

viernes, 11 de octubre de 2013

Han y Dinant. Bonus Track.


Han sur Lesse y Dinant

Bonus track

28 de septiembre de 2013

Como ya les anticipó Estrellita, de esta parte me ocupo yo. Podría decirse que no sólo hubo un episodio extraño y/o anecdótico durante este viaje. Yo diría que hubo un “hilo conductor” anecdótico.

Siendo la hora de almorzar y recién salidos de la gruta (nos faltaban los garrotes y estábamos completitos) decidimos ir por un refrigerio al restaurante tan bonito que habíamos visto desde el trencito que nos llevó.

Al llegar al lugar, nos dimos cuenta que cientos de personas tuvieron la misma maravillosa idea y una mesera nos salió al paso excusándose y advirtiéndonos que  cerrarían el lugar. Nunca nos había ocurrido esto. Dentro del restaurant había mucha gente y supusimos que cerraban por falta de espacio.
El restaurant desde el trencito. Han sur Lesse.
 

Entonces, nos dirigimos al segundo restaurant de la reserva natural y también había mucha gente. Por supuesto que la oferta de sándwiches y otras minutas por el estilo ya estaban agotadas. Aunque todavía quedaban “ofertas” para aprovechar.

Este tipo de restaurantes tiene la modalidad de auto-servicio. Uno ingresa y busca sus propios cubiertos, la bandeja, elige su bebida y en caso de preferir un plato caliente debe solicitarlo en un mostrador (generalmente, son pocas opciones). Luego, continúa hasta la caja y paga.

Cuando llegamos no había bandejas. Signo inequívoco de “mucha gente”. Pero decidimos esperar igual, ante el mostrador de comidas calientes. Ante la falta de refrigerios baratos, la gente se fue a otros lugares fuera de la reserva natural. Nosotros fuimos las últimas personas en ordenar el almuerzo.

La iglesia que está frente a la oficina de la reserva natural. Han sur Lesse.
Nuestras hijas querían espagueti a la boloñesa, pero no había más. Tampoco albóndigas, de ninguna de las dos clases. La única opción eran unos trocitos de carne con una salsa marrón y papas fritas. De eso, había quedado todo…era lo más caro del lugar. En fin…pedimos eso. ¡Estaba riquísimo!

Apenas salimos de la zona del mostrador, cerraron el restaurant por falta de comida. No me explicaba la situación. El cocinero estaba visiblemente de mal humor. ¿Calcularon mal? ¿Ese sábado hubo más turistas de lo que se esperaba? ¿Habría un boicot comercial en Bélgica y yo no me enteré?

Pero nuestra historieta no termina en esta observación. Como nuestro paseo continuaba en Dinant, la cena también debió ser afuera.

En una Dinant con la oficina de turismo cerrada y casi todo también, no pudimos hacer mucho más que recorrer a ciegas algunas cosas y pensar en la cena, en “Le café des Arts” justo frente a la Colegiata Notre Dame.

Le café des Arts... NO VAYAN
En los relatos de la Han sur Lesse, les contamos que había dos filas distintas para ingresar a las grutas: la que cuenta en francés y la que cuenta en neerlandés, alemán e inglés. Estamos en una zona de Bélgica donde se habla principalmente francés.

Este dato, es fundamental… no es que me haga idea de las cosas…pero el restaurant francés, o parecidos me traen malos recuerdos.

Nos sentamos en el exterior pero con resguardos (había calefactores, luces y sombrillas que nos amparan del frío) y por lo menos, dos de nosotros, veían a la Colegiata.

Se acercó el mesero y disparó en un francés rápido que no me dio tiempo ni a decir “Sorry I don’t understand”  me quedé muda mirándolo a los ojos… Entonces, Germán (el esposo de Estrellita) atinó a preguntar si hablaba inglés.

Le café des Arts NO VAYAN
El mesero respondió en un seco “no” y se fue. Tampoco dijo o sugirió otro idioma para que pudiéramos entendernos mejor.   Ya eso, debería haberme alertado…pero no.  Al poco tiempo regresó y le pedimos 4 Coca-Colas. Cuando las trajo, ordenamos nuestra cena…señalando con el dedo, porque nuestra pronunciación en francés es…bueno, no existe.

Pedimos 1 ensalada des “Arts”; 2 espagueti a la boloñesa; 1 “algo” con salmón…

Le cuento que, en todo este año de paseos y restaurantes…encontrar a un mesero que no sepa por lo menos 2 idiomas es muy extraño. No pido que sepa conjugar todos los verbos, yo tampoco soy profesora. Pero  sí pido que sepa lo que dice el menú en otro idioma.

Pasaron 20 minutos y ya estaba mirando el reloj… tenía hambre. Para distraerme veía las otras mesas. Cuando uno tiene hambre, sospecha más… y otra alarma se disparó al ver que comensales que llegaron después que nosotros ya tenían la cena en sus mesas. Mmm.

A la media hora, vuelve el mesero “me revienta que no sepan francés” y nos explica (y le entendimos) que el “algo” con salmón no había. Entonces, se cambió el plato por otra orden de espaguetis a la boloñesa.

Pasaron 15 minutos más y viene otro mesero  a decirnos que si es posible cambiar una orden de espagueti a la boloñesa por una de tagliatelle. No había problemas…

Nuestra espera continuó 15 minutos más y volvió el mesero “mono-idiomático” y nos dice que “no hay más espagueti a la boloñesa”…

Pedimos la cuenta. El hambre se esfumó en la bronca del momento.

Sigo sin explicación del maltrato. Quizás, no era el día de pedir “espaguetis a la boloñesa” en Bélgica… ¿habría una campaña anti-pasta y nosotros estuviéramos boicoteando sin querer ese propósito? Y peor, el pobre mesero…bruto de idiomas, bruto de modales, bruto de todo intentó advertirnos… y nosotros no entendimos la indirecta.

¿Qué culpa tenemos nosotros de que esta parte de Bélgica haya sido francesa? Entre tantas conclusiones que saqué subrayo la siguiente: pedir comida italiana en un restaurant francés es una declaración de guerra.

Nos fuimos al estacionamiento por nuestro “Bayard” y que nos lleve a los 4 a casa. No nos persigue Carlomagno…aunque tratar de cenar en Dinant raya la epopeya épica.

Y por si no quedó claro: NO LES RECOMIENDO IR A “LE CAFÉS DES ARTS”.

 

jueves, 10 de octubre de 2013

Dinant, Bélgica.


Dinant, Bélgica

28 de septiembre de 2013

¡Puf! ¡Qué tarde que es! Igual, vamos camino a Dinant. Ubicada en la provincia de Namur, Bélgica.

“Oh Namur,
Broke my heart
Now I'm aching for you“
♫♪….

Ay Estrellita…no es así la canción… Es “Oh l’amour…”♫♪. En fin, continuemos el relato.

Llegamos tardísimo a Dinant. Al punto de que casi todos los negocios (a excepción de los restaurantes) estaban cerrados o en vías de eso.

Antes de encontrar un estacionamiento, atravesamos una calle de una sola dirección pero con características muy particulares. Estamos viendo el peñón Bayard. Lleva su nombre en honor a un caballo llamado así, y sobre él, iban los cuatro hermanos Aymon huyendo de Carlo Magno. El enorme caballo llegó hasta el borde del peñón y dio un salto para cruzar el río Mosa. Hizo tanta fuerza para impulsarse que, una parte se desprendió.
Peñón Bayard

Cada 10 años, se realiza una representación de esta leyenda muy popular por estos lados.
Río Mosa.

Por supuesto que hay otra explicación MÁS lógica del porqué  surgió este peñón. Nadie creería que con 4 personas sobre el lomo, un caballo puede cruzar de un salto ese río. Capaz que con una sí…

La  “otra” explicación es que las tropas francesas de Luis XIV decidieron volar una parte de la montaña para poder construir un paso y así un camino más cómodo y tomar Dinant. Para mí, es mejor la primera explicación. Además, teniendo los franceses caballos…no me explico cómo no se les ocurrió cruzar el río de un salto con los equinos, tal cual lo hicieron los hermanos Aymon.  Hubiera sido más rápido y menos ruidoso.
Dinant


Luego de atravesar este peñón, les voy mostrando un poquito de Dinant (apenas 2 horas estuvimos por acá…) y voy dejando direcciones web, por si les interesa como destino turístico.


En algunas aproximaciones, ya podemos ir distinguiendo la Ciudadela (allá en lo alto de la montaña).  Se puede acceder por escaleras o tomando un teleférico. ¡Pero a la hora que llegamos nosotros, hasta las escaleras están cerradas!  Construida por primera vez durante el siglo XI, fue destruida un par de veces. La fachada que conocemos ahora, corresponde a la última reconstrucción realizada en el siglo XIX.
Arriba se ve la ciudadela y en el fondo Notre Dame de Dinant.


Y lo otro tan bonito que se puede ver es la Colegiata Notre Dame de Dinant. Ciertamente, es una perla negra al pie de la montaña.  También está cerrada. A pesar de que todavía hay luz natural, es tarde: son las 19 horas.
Colegiata Notre Dame de Dinant

La Colegiata de Notre Dame, fue construida por primera vez a fines del siglo XII, pero en 1227 hubo un desprendimiento de la montaña que la destruyó parcialmente.  Después le ocurrieron más cosas, como un incendio y otras piedras encima… Sin embargo la gente de Dinant no se desalentó y la reconstruyó nuevamente.
La ciudadela (atrás de la Colegiata)

Algo también importante por la cual es famosa Dinant es que aquí nació Adolphe Sax, el inventor  del saxofón en 1841.  Esta ciudad realiza el concurso internacional de saxófono Adolphe Sax durante el verano y el otoño. Y como estamos visitando la ciudad justo durante el otoño, vemos que está adornada para la ocasión.  Además de algunos adornos, también hay monumentos alusivos a la obra de Sax.
Adolphe Sax

Plaza en homenaje a Adolphe Sax

Ahora sí, nos vamos de Dinant.

Este relato, se lo dedico a “Encías Sangrantes” Murphy y a Lisa Simpson.
Dinant
 
¿Nada más nos vas a contar de Bélgica, Estrellita?

-No, yo no. Tal vez, la dra. Álvarez tenga algo para contarles…en un bonus track.
Dinant.

 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Han sur Lesse, Bélgica.


Han sur Lesse

28 de septiembre de 2013

El paseo de hoy será diferente. Nos vamos a Bélgica para visitar  una reserva natural en la cual se encuentra una gruta: Las grutas de Han.

Esta localidad es famosa por estas grutas. Y se puede apreciar por el tamaño de la oficina de turismo y todo a su alrededor que nos hablan de ellas.

Han sur Lesse.

Un dato más. Si bien, nosotros compramos las entradas a través de internet, no les recomiendo esto ya que tuvimos problemas. En vez de recibir 4 entradas, sólo llegó un archivo con 1. Tratamos de hacer el reclamo por teléfono, hablando en inglés pero no obtuvimos respuesta satisfactoria. Hicimos el viaje hasta allá con la esperanza de poder solucionar el tema directamente en el mostrador. Quiero decirles que la gente de las grutas es increíblemente comprensiva y amable. Escucharon la exposición de mi esposo y sin ningún problema nos extendieron un pase libre por las 3 entradas restantes.


Ahora sí, nos dirigimos a la “estación del tranvía”  que va a las grutas. Mientras esperamos, hay fotógrafos con un lorito que lo posan en el hombro del visitante y van sacando fotos a los visitantes…después vendrá el “desplume”.

Estación del tranvía.
No solo es un viaje que invita a conectarse con la naturaleza…también es un viaje al pasado.  De pronto estoy en la línea A de subte, cuando los vagones eran de madera… Y también en el tren San Martín…por los ruidos, las frenadas…y el que-tren que-tren…. Que recuerdo bien y que no extraño en absoluto…

Han sur Lesse.
 
Han sur Lesse.
 
Cuando llegamos, hay que formar 2 filas. En una, se ofrece la visita guiada en francés (lengua oficial de Bélgica) y la otra fila, se ofrece la visita en Neerlandés (también lengua oficial). Sin embargo, en la fila del Neerlandés también se hablará en inglés y también en alemán.

Han sur Lesse.
Nuestra guía, pregunta de dónde venimos. Hay gente de Pakistán,  Inglaterra… y Argentina (además de los belgas, claro)… a lo que se escuchó un “¡oh!”. Si nosotros tenemos alguna duda sobre si  estamos en el “culo del mundo”, los belgas están seguros. Nos faltó explicar que, venimos desde Alemania…pero…no tenemos ganas de explicar tanto.

Han sur Lesse.
La temperatura dentro de las cuevas hay 13 grados Celsius durante todo el año y también mucha humedad. El recorrido es de 2 kilómetros, aunque la gruta es más amplia, unos 17 kilómetros se calcula.

Grutas de Han

Grutas de Han
Se pueden ver estalactitas y estalagmitas  de miles de años.  Las imágenes son muy impresionantes. Incluso, se pueden ver fósiles marinos. Hay pequeñas plantitas que crecen alrededor de la  luz artificial. Eso es loco, porque a pesar de que es mínimo, eso también es intervenir en el cauce normal de las cosas…plantas que no deberían estar. Igual, quedan lindas.
Grutas de Han

Grutas de Han
 


Hay 2 datos que me llaman la atención. El primero, se refiere al río subterráneo que observamos ahora. Durante el invierno y también durante otros días (por favor, revisar el calendario antes de ir) las grutas permanecen cerradas. Uno de los motivos es que el río aumenta su cauce 9 metros… increíble.

Grutas de Han

Grutas de Han
El otro dato, es que las gotas de agua que nos caen sobre nuestras cabezas debieron recorrer un largo camino y se filtraron cientos de metros bajo tierra. Tardan aproximadamente un año en recorrer ese tramo para mojarnos hoy.

Grutas de Han
En un momento, llegamos a un anfiteatro natural donde las luces de colores embellecen todo tipo de piedras y agua. La música acompaña. Ahora…cuando se apaga todo es lo negro más negro que hay. No se ve un c…

Grutas de Han
Lo otro impresionante, es la quietud del agua que refleja las estalactitas, convirtiéndolas en  estalagmitas y el paisaje es casi como lo imaginé cuando leí el Hobbit (sí, parece una charla de living…pero no me importa) en el encuentro entre Bilbo y Gollum en las aguas subterráneas de la montaña.

Nuestro paseo llega a su fin. Lo señala un cañonazo que nos muestra el eco que se produce y la sordera que conlleva. Hemos comprobado otra cosa: ninguno era sordo…ahora no estoy segura.

Grutas de Han
Después de almorzar, nos vamos a recorrer la reserva natural.

No todo es perfecto en la bella Bélgica. El transporte que nos debe llevar está retrasado. Casi una hora de espera. La organización es caótica. Los visitantes que van en el camión (está adaptado) están mezclados con los visitantes que desean visitar la reserva a pie. El tema de confusión radica en que los visitantes de a pie, deben subir en el remolque…y luego bajar en la entrada principal de la reserva. Pero eso…no ocurre.

Este es un camión similar al que nos llevó a ver los animalitos.
Quiero aclarar que esto NO es un zoo tal como lo conocemos. Una reserva natural es otra cosa. Si bien, por razones lógicas, los animales predadores no están en completa libertad aunque sí las áreas en donde están son bastantes amplias (no hay jaula) y están en compañía de varios de los de su especie. Si no hay eso…Estrellita no va. Es condición necesaria y suficiente.

Reserva natural

Reserva natural
Entonces, un tramo es con camión, otro a pie (el más largo) y nuevamente camión.  La principal atracción de la reserva es una pareja de osos. Los vimos al final. Una vez más compruebo lo inteligentísimos que son esos bichos.

Reserva natural

Reserva natural
Apenas bajamos del camión, los osos se asomaron  hasta donde más podían.  Al principio, pensé que se “hacían los lindos” porque “mostraban un perfil” y luego miraban al otro lado “mostrando el otro perfil”. Pero no lo hacen de coquetos que son, Estrellita. En realidad están buscando a alguien…que conocen muy bien: el chofer del camión.

Reserva natural

Reserva natural

Reserva natural
Apenas lo descubrieron, dejaron de mirar de un lado a otro para clavar la mirada en el chofer. Y luego, llegó el premio. Se pararon en dos patas y atajaron las manzanas que el chofer les arroja. ¡Ahora sí! No van a ser simpáticos por nada. Las manzanas son el premio.  Capaz que eran osos de circo… no sé. Pero a juzgar por la pinta, están preciosos.

Reserva natural

Reserva natural
Uno se siente bien, después de ver a animales saludables…en medio de tantas pálidas de noticias de animales solos, desprotegidos, enfermos…

Seguimos en nuestra gira “2 por 1”… Hay que ir a nuestro segundo punto turístico. Estamos retrasados.