lunes, 7 de septiembre de 2015

Miyajima, Japón. Parte 10.





Miyajima
23 de abril de 2014

Último desayuno en Hiroshima. Estamos en una panadería de aire occidental. Es una cadena llamada “Little Mermaid” y tienen unas facturas riquísimas. Si mal no recuerdo, se encuentra muy cerca de la estación de tren donde saldremos hacia Miyajima. 
Vista de Hiroshima

Las facturas de Little Mermaid.

Miyajima es una isla, santuario y patrimonio de la UNESCO. Primero tren, luego ferry. El paseo marítimo dura apenas 5 minutos. 
Estación de trenes de Miyajima.

Mural que está dentro de la estación de trenes.

Rotonda en Miyajima

Llegamos hasta el ferry que está muy cerquita de la estación.

También observaremos otra puerta Torii  que está en la orilla y que dependiendo de la marea, se pueda caminar hasta ahí o nadar hasta ahí (¡Jua!). Pero lo más lindo de todo, son los ciervos en libertad. Están por toda la isla.  Se recomienda no tocarlos o alimentarlos, pero –como se imaginarán- es muy difícil de cumplir, cualquiera de las 2 cosas. 
Mientras viajamos en el ferry.

Germán, conoció a 4 argentinos en el hotel APA y nos encontramos nuevamente en el ascenso hasta la cima de la montaña. Fue divertido hablar “argentino” un ratito. Aunque uno de ellos sabe japonés (es japonés) así que  creo que estaban un poquito más cómodos. 
Los ciervos están en libertad y yo estoy emocionadísima con tocarlos.

Eso de que no se les puede dar de comer... sospecho que no se cumple mucho.

Acercándonos a la famosa puerta Torii.

La puerta Torii casi sin agua.

El ascenso hasta la cima fue agotador.  Si bien la vista es preciosa, el camino (¿?) es bastante peligroso en algunos tramos. Tal vez, hubiera sido conveniente tomar el funicular, como hicieron los argentinos. Hay carteles que previenen sobre los 2 kilómetros de ascenso y que el promedio son 90 minutos. La verdad, subestimamos la advertencia. 
Pagoda Goju-no-to

El caminito empieza bien...

Sigo sacando fotos a los techos. Me encanta.

Es para que vean como el camino ya no está en tan buenas condiciones.

Desde la cima se pueden ver otras islas más pequeñas. Hoy está despejado y se presta para disfrutar el paisaje. También aquí se encuentran varios templos entre ellos el de la “llama eterna”. Es tan eterna que no se puede  ver y hay una vela (que se enciende con la llama eterna) y con su luz se encienden las velas que los peregrinos quieran encender. También hay una máquina expendedora de bebidas. ¡Qué loco! ¡Acá está la llama eterna pero yo quiero apagar mi llama! ¡Agua por favor!
Vista desde la cima en Miyajima

Vista desde la cima en Miyajima

Vista desde la cima en Miyajima

Detrás nuestro (me olvidé de sacar fotos sin nosotros) está el santuario de "la llama eterna".

Se podría decir  que casi nos amotinamos para bajar la montaña: 3 a 1 ganó el funicular. Pero, terminamos cediendo por unos helados. En fin, se podría decir que el espíritu del bosque nos tenía guardada una misión.
A medio kilómetro de descenso, empezamos a escuchar gritos pidiendo auxilio (en inglés). Era una turista de Hong Kong  que se había perdido buscando el camino del funicular.  Nosotros no tuvimos problemas para incorporarla a nuestra expedición.
Nuestra nueva integrante es una maestra de inglés que está de vacaciones. A esa altura, íbamos las dos tomadas del brazo.  Ella no se cayó… yo no puedo decir lo mismo. Como se había asustado porque estaba atardeciendo, empezó a los gritos y así dio con nosotros.
El camino es muy empinado, las hojas secas son muy resbalosas. Por suerte llegamos bastante rápido: 30 minutos.  Siempre es más fácil bajar. Nos despedimos de la maestra de inglés. Ella nos tomó una foto pero nosotros ¡no nos avivamos de hacer lo mismo! :(
Estos carteles, nos daban aliento... ja ja ja.

Algunas esculturas talladas que había en una tienda de recuerdos.

Es hora de relajarse en la playa. La puerta torii está rodeada por el agua. Más tarde, otra vez ferry y tren. 

La puerta, ya está totalmente rodeada por el agua.

Versión de la isla en acuarela

Puerta Torii

Puerta Torii.


No puedo evitar pensar en aquella canción que decía... 

♪♫ En un bosque de la china la chinita se perdió
como yo andaba perdido nos encontramos lo dos...♪♫

Adiós, Puerta Torii.