jueves, 30 de abril de 2015

Hiroshima, Japón. Parte 09.


Hiroshima

22 de abril de 2014

Hoy me puse a leer todos los mensajes de cumpleaños de ayer… ¡Y hoy! Esto de estar 12 horas adelantada es muy loco. En Argentina todavía no se terminó mi cumpleaños.

Por tercera vez desayunamos en el restaurant Cozy –es nuestro último día en el Ana Crowne Plaza- que tiene tanta variedad y yo, con mis frutas y el yogurt. Pero es muy temprano para huevo frito, salchichas o verdura.  A mí, dejame el cafecito con facturas.


La planta baja del hotel Ana Crowne Plaza.
En el cartel del buffet estaba la banderita argentina y también la foto de un churro, pero cuando fuimos a desayunar no había nada de eso.  Tampoco facturas de crema pastelera.  Hoy medialunas, algo con un durazno en el centro y algunas rellenas de chocolate o crema de maní. Yo, opté por unos muffins. Así, me despedí del hotel más lindo en el que me hospedé.

Tapiz que cuelga en la pared del vestíbulo del hotel Ana Crowne Plaza.
Nuestro próximo destino es Hiroshima. Para llegar allá, desde Kyoto, combinamos 2 trenes de alta velocidad: el Hikari y el Sakura. El viaje duró 3 horas aproximadamente. Nos hospedamos en el APA Hotel, que es horrible en comparación con el que dejamos hace un rato.

Uno de los trenes de alta velocidad. No me canso de verlos.

No se puede subir. Hay que esperar que terminen de limpiarlos y cambiarles el sentido a las butacas. Tardan 5 minutitos.
Cuando llegamos, pedimos adaptadores para enchufes. No tenían. Tuvimos que salir a comprar porque no teníamos cómo recargar la cámara de fotos, los celulares o la computadora.
El interior del tren.
 

Dejamos las valijas en el hotel y como ya estábamos cerca de la hora del almuerzo nos fuimos al shopping. Presenciamos de camino, cómo funciona un estacionamiento automatizado de autos y le saqué foto a las puertas de elevador del shopping que está frente a la estación de trenes.

Acá, se puede ver que uno ingresa con el auto hasta la cinta transportadora. De ahí, se lo llevan en la cinta como si se tratada de una manufactura.
La competencia de comidas rápidas es feroz. Hay muchas opciones (incluso más saludables que Mc Donalds) por ¥ 500 (menos de €5). El agua es cortesía de la casa. Sí, es cortesía en el shopping, en la casa de comidas rápidas. No lloren, si yo resistí a estas emociones, ustedes también.  Después, comimos helados con las chicas.

La puerta del ascensor del shopping
 
Caminando por Hiroshima.

Caminando por Hiroshima.
 
Desde ahí, pasearemos por Hiroshima por el Paseo de la Cultura y el Paseo de la Paz. Llegaremos hasta el Palacio de Hiroshima. Lo veremos desde fuera, y disfrutaremos de sus jardines. Parece mentira pero estamos un poco cortos de tiempo y por eso, decidimos no entrar al palacio. Para aquellos interesados en running, hay un corredor especialmente delineado para practicar este deporte.

El circuito para los corredores.

Estamos por ingresar al Castillo de Hiroshima.
Les cuento sobre el palacio de Hiroshima. Fue construido en 1591 por Terumoto Mori, un señor feudal. Sin embargo, fue destruido en 1945 por la A-Bomb. Fue reconstruido en 1958 y declarado sitio histórico nacional en 1953.

Castillo de Hiroshima.
Encontramos unas ruinas y les paso a contar de qué se trata. Durante agosto de 1894, cuando la guerra Sino-Japonesa estalló (una guerra entre China y Japón por el control de Corea), la extensión de las líneas de ferrocarril Sanyo a Hiroshima y la construcción del puerto Ujino hicieron de Hiroshima un lugar ideal para la sede militar del imperio japonés.  La sede fue establecida en un edificio dentro de los suelos del Castillo de Hiroshima para la Quinta División del Ejército.  El mismo edificio fue designado como los cuarteles para el emperador Meiji que permaneció en Hiroshima más de 7 meses desde el 15 de septiembre de 1894 hasta el 27 de abril de 1895.

Después de eso, el edificio fue preservado como un monumento histórico, pero más tarde fue destruido cuando la A-Bomb estalló. Hoy las piedras fundacionales son las que permanecen.

Las ruinas de la sede militar del imperio japonés.
Ahora sí, ya estamos frente al castillo, propiamente dicho. Igualmente, creo que las mejores fotos del lugar, se toman desde cierta distancia, ya que el marco es muy favorable. Vayamos caminando hacia una fuente donde juegan unos chiquitines de jardín de infantes. Todo es hermoso. 
Esta "fotaza" está mejor!

La fuente y los chiquitines del jardín de infantes.
 


Estamos caminando hacia el hipocentro del estallido de la A-Bomb (Atomic Bomb). Ciertamente, es un lugar muy tranquilo y austero. Solo una placa y una foto.  Igualmente, habrá mucho que ver y reflexionar, porque hay muchos elementos que tratan sobre el tema en la ciudad. Solo que el lugar donde empezó la tragedia me provoca soledad.

Hipocentro donde explotó la A-Bomb de Hiroshima
La placa dice. Traída desde la isla Tinian, por el Enola Gay, un avión B-29 del ejército estadounidense, la primera bomba atómica utilizada contra la humanidad detonada a 600 metros por encima de este punto. La ciudad que estaba debajo, fue golpeada con rayos de aproximadamente 3000 a 4000 grados de temperatura y también provocando una onda expansiva y radioactiva. La mayoría de las personas que permanecían en esta área, murieron instantáneamente. La bomba detonó a las 08.45 horas del 6 de agosto de 1945. La fotografía fue tomada por el ejército estadounidense.


A pocos  metros de allí, se encuentra el testigo de la explosión. El edificio construido para la Exposición Comercial de la Prefectura de Hiroshima terminado en 1915 es lo único que había quedado en pie luego de la bomba. Sus ruinas, son el recordatorio de lo que lo que ocurrió y se convirtió en el Monumento de la Paz de Hiroshima. Las ruinas, como también los escombros se encuentran tal cual se encontraron y como quedaron tras la explosión. Los pastitos que crecen entre los escombros son removidos a mano y con mucho cuidado. Este edificio quedó en pie, porque estaba hecho de hormigón y metal. En cambio, la ciudad con sus casas estaban construidas con madera, de ahí que no haya quedado nada más.

Monumento de la Paz de Hiroshima
Estuvimos un rato largo contemplando las ruinas. Pensando el aquel día y en los posteriores. El dolor físico de los moribundos, el dolor de aquellos que perdieron a sus seres queridos.  Estamos a orillas de uno de los brazos del río Ota, (leí que es un delta, por lo que entiendo que estamos en uno de los brazos del río) y comienza la peregrinación del conocimiento y lo que sufrieron todas esas personas.

A orillas del río Ota.
Para empezar, encontramos una piedra que decía “torre en memoria de los estudiantes movilizados”. Al principio, yo no encontraba relación del asunto, pero la va a tener. Ya les contaré más adelante.
Torre en memoria de los estudiantes movilizados.
 

En memoria de los estudiantes movilizados.
Cruzamos el río y estamos ante otro monumento, el Monumento de los chicos para la paz. Y dice. Este monumento es en memoria de todos los niños que murieron como resultado del estallido de la A-Bomb de Hiroshima. El monumento fue inspirado originalmente por la muerte de Sadako Sasaki, quien fue expuesta a la radiación a la edad de 2 años. Diez años después, Sadako desarrolló una leucemia que le provocó la muerte. Antes de morir, Sadako inspiró a sus compañeros de clase a construir un monumento por la paz. Las contribuciones para el monumento provinieron de 3200 estudiantes japoneses y 9 países. El 5 de mayo de 1958, el monumento de los niños por la paz se dio a conocer.

En memoria de los niños para la paz

Las grullas de la paz, de papel.
El monumento tiene 9 metros de altura y en la punta hay una niña que sueña la grulla de la paz en el futuro. Las figuras de un niño y una niña se encuentran a los lados del monumento.

Al pie, hay una piedra que reza: “Este es nuestro llanto. Esta nuestra plegaria. Para construir  la paz en el mundo”. Sobre la superficie de la campana, hay tallado a mano, 2 frases: “Mil grullas para la paz” y “Que haya paz en la tierra y en el cielo”. Fueron hechas por el Dr. Hideki Yukawa, nobel de física japonés.  La campana y la grulla doradas que hay dentro del monumento son réplicas agregadas en 2003.

Alrededor del monumento, veremos millones de grullas de papel hechas por los estudiantes y por quien quiera hacer una y colocarla allí.

 

Continuamos recorriendo el Jardín de la Paz. Encontramos La Campana de la Paz.  Y dice. La campana de la paz es preciosa. Por favor, manéjela con cuidado. No golpe la campana con fuerza. Después que la reverberación se desvanezca, usted puede golpear la campana otra vez.

La campana de la paz.
La campana de la paz, es un símbolo de Hiroshima que aspira a que las armas nucleares no existan más y que las naciones vivan en paz. Hacer sonar la campana para que se escuche en cada esquina del mundo y sea escuchado por cada  hombre.

También se ve la Torre del Reloj de la Paz. Construido por el Club de leones.

 
La torre del reloj de la paz.
Nos acercamos a Monumento dedicado a las víctimas de la A-Bomb.

Monumento dedicado a las víctimas de la A-Bomb

La llama que permanecerá encendida hasta que no haya más armas nucleares en el mundo

 



Museo Memorial de la paz de Hiroshima
 

Las próximas fotos, son del interior del Museo Memorial de la Paz de Hiroshima. Les dejo el link oficial del museo, en inglés.

Es una réplica de la cúpula del edificio que vimos fuera, del monumento de la paz de Hiroshima.


Países en el mundo que tienen armas nucleares.
 
Ahora, cuando estamos aquí, les puedo contar por qué los monumentos a los estudiantes. El imperio japonés, había decidido disponer de todos los hombres para ir a la guerra. En ese tiempo, las construcciones eran de madera. Las casas, los edificios, todo de madera. Para evitar las bombas incendiarias, se había decidido “correr” las construcciones –desarmando y armando- de madera y dejar pasillos para evitar –en caso de prenderse fuego algo- que las llamas avancen. Ahora bien, todo ese trabajo, de desarmar y armar casas para crear “corta fuegos” lo hacían los estudiantes del bachillerato. Cuando la bomba detonó esa mañana, la mayoría de los que estaban trabajando en la ciudad eran chicos de entre 12 y 16 o 17 años.  Los poquitos que pudieron sobrevivir, caminaron muchos kilómetros hasta sus casas en el campo, para morirse en brazos de sus madres. Llegaron con la piel hecha girones, quemados y pidiendo agua.
Vista del Parque para la memoria y la paz desde el museo
 

El museo, muestra ropitas de los chicos y los testimonios que se pudieron recoger sobre ese día.

Es tristísimo. Todo es tristísimo. No se puede agregar nada más.

Nos fuimos caminando despacito. Yo, tratando de imaginar, de entender y sobre todo de seguir. Como lo hicieron todos los que sobrevivieron, como los que lo hacen todos los que viven hoy y trabajan aquí.

Caminando por Hiroshima.
Yo, tengo mucha esperanza de que algún día las heridas sanarán. Pero esto se logra con mucho trabajo, con tiempo no alcanza. Les voy a mostrar una cosita chiquita que vi y me dio esa esperanza. Lo que encontré es este afiche. Es chiquito, tal vez poquito pero es algo.

 
Este afiche, está en la estación de tren de Hiroshima.

Continuamos caminando por la ciudad. Nos fuimos por las peatonales y encontramos un centro de juegos que nos dejó enloquecidos. Cinco o seis pisos de juegos que ni por asomo hay ni en Alemania, ni en ningún otro lado donde haya estado. Los pisos están ordenados e incluso hay pisos prohibidos para menores de 16 años. Hay juegos de lo que se les ocurra, desde los tradicionales –ahí, me anoto yo- hasta para tocar batería. Fue cuando me di cuenta que estamos a 1000 años luz.

Video juegos

Estrellita haciendo pavadas.
A la noche, buscamos donde cenar. Queríamos volver al shopping pero ya estaba cerrado. Cierra a las 20 horas. Entonces llegamos a un restaurante que no sé ni el nombre porque todo está en japonés. Como diría Karina J… me sentí discriminada. El servicio fue lentísimo y la comida no me gustó mucho. ¡Me fui a dormir con un mal humor que ni les cuento!

 
Hiroshima de noche.

Mañana, viajaremos a otro lado. Hiroshima fue muy movilizante, conmovedor y claro, un llamado a la paz que nos hace pensar en nuestras pequeñas acciones.

El APA Hotel, que no me gustó mucho.

martes, 21 de abril de 2015

Kyoto. Japón. Parte 8.



Kyoto

21 de abril de 2014

Hoy es mi cumpleaños y no es mi cumpleaños. ¿Cómo es eso, Estrellita? Pasa que en Japón estamos 14 horas adelantados respecto de Argentina y unas 9 horas respecto de Alemania. Entonces, todavía no es mi cumpleaños allá –en Argentina- pero aquí sí.

En todo caso, estoy muy entusiasmada que mi cumpleaños se celebre por más de 24 horas. Es algo inédito en mi vida.  Por otro lado, con la cantidad de templos que vamos a ver, es muy conveniente agregar horas.
Ana Crowne Plaza Hotel.

Primero, quiero mostrarles el arreglo floral que hay en el hall del hotel. Ya creo haberme explayado muy bien sobre lo hermoso que es el Ana Crowne Plaza Hotel. También me entusiasmé con el maquillaje y me pinté como a una puerta. No todos los días se cumplen 35 años.
En el hall de Ana Crowne Plaza Hotel. Kyoto.
 

Apenas salimos a la calle, nos encontramos con un cerezo colmado de flores. Sacamos fotos y continuamos caminando hasta nuestro primer punto turístico. En este caso, se encuentra a metros del hotel. Se trata del Castillo Nijộ.
Cerezo de la vereda, del cual me enamoré. Kyoto.
 

Construido  en 1603 como residencia oficial de Ieyasu, primer shogun del clan Tokugawa. El estilo es deliberadamente ostentoso para demostrar su poder, por encima del emperador.
Entrada al Castillo Nijộ. Puerta Higashiotemon.

En este punto, quiero decir que la idea de “ostentoso” difiere mucho de la que yo tengo. Sin embargo, se puede apreciar que todo está hecho con dedicación y que seguro habrá costado mucho tiempo, gente y dinero mantener una estructura en madera como la que veremos a continuación. Entramos por la puerta Higashiotemon.

Entre las primeros edificios que vemos, aquí está el Bansho, es la estación de guardia. Cuando los shogunes Tokugawa estaban ausentes del castillo Nijo, el grupo de samuráis, conocido como Nijo Zaiban, eran enviados por el shogunato a patrullar en las noches.
Puesto de guardia de los samuráis. Castillo Nijo

Puesto de guardia de los samuráis. Castillo Nijo

Un solo grupo se componía de 50 hombres y 2 grupos estaban instalados permanentemente junto con otras patrullas.

Esta estación de guardia era una oficina de aquellos Zaiban  y se entiende que fue construida en el tercer año de la era Kanbun (1663).

El edificio consiste en un techo inclinado con una fachada de 10 ken (un ken es una medida de longitud que equivales aproximadamente a 1,9 metros) y a una profundidad de 3 ken.

Todos Ken… y ni una Barbie. ¡Ay Estrellita! Hay que perdonarte porque es tu cumpleaños.

Como hay muy pocos puestos de guardia, se lo considera un edificio preciado.

Llegamos a la puerta Karamon. Está muy bonita. Se me ocurre que pintar todo eso habrá sido bastante difícil. Teniendo en cuenta que los artistas estaban pintando a la intemperie, pensando en las inclemencias del tiempo o un terremoto.
Puerta Karamon. Castillo Nijo
Detalle de la puerta Karomon. Castillo Nijo.

Estamos frente al Palacio de Ninomaru. Para entrar, hay que sacarse los zapatos. Les cuento que el día está destemplado. Esto de andar descalza no me agrada mucho. Ustedes saben que soy sensible a los cambios de temperatura.  Pero por más que proteste, me tengo que sacar los zapatos igual.
Palacio de Ninomaru

Palacio de Ninomaru

No se pueden sacar fotos del interior del palacio, así que no tengo fotos. Sin embargo, les puedo contar sobre un sistema de seguridad que se utilizaba por aquellos tiempos. Para protegerse, el shogun hizo instalar en el interior suelos de ruiseñor (es decir, el suelo cruje al pisar) y cámaras secretas desde las que sus guardias personales podían vigilar. Este invento me pareció de lo más ingenioso.

Salimos del palacio y recorrimos los Jardines del Palacio de Ninomaru.  No hace falta que me extienda mucho sobre este tema. Con solo mostrarles las fotos, pueden deleitarse con los paisajes, los árboles y las plantas.
Jardines de Ninomaru

Jardines de Ninomaru

Jardines de Ninomaru

Jardines de Ninomaru

En nuestro recorrido, encontramos un cartel en inglés –de por sí, eso me sorprende mucho- donde nos explica sobre 3 árboles que están allí plantados. Se los conoces como los Árboles Fénix. Se trata de algunos ejemplares de árboles Aogiri –de origen chino- que estaban a 1,3 kilómetros del centro donde explotó la bomba atómica de Hiroshima en 1945. Y sobrevivieron. Entonces,  algunos fueron replantados en el Parque para la memoria y la paz de Hiroshima y muchos otros, se trasplantaron a  otros lugares del país. Representan la importancia de la paz y la vida para las futuras generaciones.
El árbol que se ve a la derecha, retorcido, es uno de los Aogiri.

Los árboles que vemos, fueron traídos hasta aquí en octubre de 2013 (para el 25 aniversario de la Era Heisei). Colaboraron estudiantes de la escuela secundaria municipal Horikawa de Kyoto y la secundaria Aizu de la prefectura de Fukushima en la tarea de plantar estos árboles.

Entre otras preciosidades, hay miles de camelias en flor. Saqué miles de fotos, pero no los quiero atosigar.
Camelia. Jardines de Ninomaru.

Les dejo un link donde explica de manera muy agradable (con muchas fotos también) la historia del Castillo Nijo. ¡Y en español!


 

Como hace casi un año que no escribo una reseña para mi blog, no recuerdo si tomamos un bus o si fuimos caminando hasta el siguiente templo. Se trata de templo budista Eikan-dộ.
Templo budista Eikan-dộ

Otra vez, nos encontramos con una gran puerta principal –como en otros templos- y luego con extensiones de jardines muy cuidados.

Eikan-dộ fue construido en el año 855 por el sacerdote Shinshộ, pero el nombre se cambió a Eikan-dộ en el siglo XI en honor al sacerdote filántropo Eikan.
Templo budista Eikan-dộ

Templo budista Eikan-dộ

Llegamos a la sala Amida-dộ donde es preciso ponerse unas sandalias para ingresar. Desde ahí, podemos ver la pagoda Taho-tộ. Ahora que miro las fotos, no encuentro ninguna foto de la tal pagoda. Es que a esta altura ya no tenía ganas de sacarme otra vez los zapatos. Di unas vueltas y me decidí a entrar. Pero se ve que no sacamos fotos a la pagoda. Aunque sí saqué fotos de la ciudad.
Adentro del templo, descalza.

Vista de la hermosa Kyoto.

Al bajar, vimos el Sui Kin Kutsu. Es un koto hecho de gotas de agua. El procedimiento consiste en tomar y verter delicadamente el agua. Las gotas caen y uno debe concentrarse en el sonido –es muy bajo- que se produce con el goteo. Simula el hermoso sonido del Koto, un arpa tradicional japonesa.
Sui Kin Kutsu
 


Encontré el sitio oficial del templo Eikan do. Está en inglés, pero tiene unas fotos muy bonitas.



Ya me estoy muriendo de hambre. Hoy, por ser mi cumpleaños, fuimos a almorzar al “Grill de Japan”. Comida occidental, revuelta y amontonada en el plato.  Y muy rica. En este restaurante, el mesero tenía una forma muy particular de servir agua. Tomaba la jarra y la volcaba desde muy arriba para embocar el agua en el vaso. Era casi un espectáculo verlo. ¡Aunque también era un poco embarazoso que viniera a cada rato para servirnos agua de esa forma!
El plato occidental en el Grill de Japan.

Nos fuimos a caminar por las callecitas de Kyoto hasta llegar al templo budista Kiyomuzo-dera. Estamos en la entrada Niou.  Encontraremos cosas y dioses muy impresionantes aquí.  
Lo que encontré por las callecitas de Kyoto.

Lo que encontré por las callecitas de Kyoto.

Empezando por el edificio principal, que tiene una gran baranda sostenida por columnas de madera a una altura considerable. Desde ahí, también se puede apreciar Kyoto.
Templo budista Kiyomuzo-dera

Pero lo que a mí más me gusta son los dioses “ejecutivos” de por aquí. ¿Estrellita, te cayó mal la comida?
Templo budista Kiyomuzo-dera. Las columnas que sostienen la gran baranda.

Templo budista Kiyomuzo-dera. La famosa baranda de donde se toman fotos de la ciudad de Kyoto.

Vista de Kyoto desde la baranda del templo budista Kiyomuzo-dera

Digo así, porque me encontré con dioses específicos que ayudan con determinados temas. Incluso, se puede anotarles en un papel el problema que cada uno tenga.  ¿Qué estoy loca? No.  ¿Qué si escribí algo yo? Mmm.

Uno de los dioses que encontramos por aquí, se llama Okuninushino Mikoto. Encargado del amor y los buenos matrimonios. El conejo que está detrás, es el mensajero del dios.
Dios Okuninushino Mikoto y su conejo mensajero.

Aquí, nos encontramos con el santuario del dios que te aclara tus problemas. Solo hay que escribirlos en la hoja de papel que está en esas cajitas (previo pago) y colocar el papel en el agua. Cuando el agua disuelva el papel, el problema será aclarado. 
El dios que te "disuelve" el problema

El agua donde ponés el papel escrito con el problema.

Yo, estuve un año contándome lo que hubiese escrito en un papelito… Creo que el dios no contó con que soy muy amarreta. No escribí nada. ¿Se imaginan si escribía: resuelva los problemas de corrupción en Argentina? ¡Qué va! ¡A que no se disuelve nada!

Aunque el mejor es el llamado Nade Daikoku San. Dicen que si le das una palmadita a la estatua de bronce de Nade Daikoku, tu plegaria será contestada. 
Nade Daikoku San

A esta zona, se la conoce como el Santuario Jishu. Dedicado al dios tutelar de la zona Kiyomuzu Yasaka y originalmente conocido como Jishugongen, el santuario Jishu recibió su nombre actual después de la restauracißon Meiji. Está dedicado a 5 dioses, incluyendo a Okininushino Mikoto y sus padres, Susanoono Mikoto y Kushinodahime.

El santiario de Jishu establecido antes del período Nara tuvo muchos creyentes en los hogares imperiales y otros cuando la capital fue transferida a Heian Kyo.  Emperadores han visitado el santuario desde la peregrinación del emperador Enyu durante un festival especial celebrado en el año 972.
Foto del santuario Jishu.

Como el principal salor de Kiyomizudera, el santuario actual de Jishu fueron  reconstruidos por Kutagawa Jemitsu entre 1624 y 1644.  El santuario, el salón de culto y la puerta principal han sido designados como patrimonio cultural y la pintura del dragón en el techo del salón de culto es obra de Kano Motonobu.

El santuario Jishu ha sido famoso desde tiempos ancestrales por su belleza y sus cerezos en flor. Okuminushi-no Mikoto es extensamente venerado como dios del amor y el matrimonio.

Pero lo más lindo es la piedra del amor. ¿Cómo funciona esto? Bueno. Hay que caminar “con seguridad” desde esta piedra a la otra (son 6 metros más o menos) con los ojos cerrados. Si uno llega en la línea recta, es un buen presagio de que encontrará el amor. Y si uno precisa ayuda de otra persona para que sea guiada y llegar “seguro” a la piedra, significa que necesitaríamos un intermediario para encontrar el amor.
Hay que caminar desde donde estoy yo, hasta la piedra que está enfrente.

Esta es la piedra desde donde saqué la foto.

A mí me parece súper romántico… sobre todo, que el amor esté simbolizado con una piedra.

También encontramos la cascada Otowa-no-taki. Según el agua que uno tome, se asegura el éxito en los estudios, la longevidad o la salud.
Cascada Otowa-no-taki
 

Para que sepan, tampoco hice el caminito; ni escribí el problema, ni froté a fulano…  Nada de nada hice. ¿Y saben por qué? ¡POR QUE YA ESTABA CANSADA DE CAMINAR!



 

¡Qué Estrellita caprichosa! ¡Pero es mi cumpleaños! Yo quiero torta. Tal vez debí pedirle al dios una porción de torta. Debí frotarle y decirle ¡Quiero una torta! ¡Ay Estrellita! Mejor sigamos con el relato.
Paseando por Kyoto

Paseando por Kyoto

Paseando por Kyoto

Por suerte, no hizo falta un dios. Mi esposo ya me vio con cara de aburrida y entonces volvimos a las callecitas de Kyoto. Nos fuimos a una casa de té y pedí todo esto que ven. Estaba riquísimo todo.

 
Mi merienda de cumpleaños. Helado de té verde, torta de frutillas y mi té.

Nos falta un último santuario que visitar. El santuario sintoísta Yasaka-jinja.  Es el santuario protector del vecino barrio de Gion y a veces se le llama cariñosamente “Gion-san”.  Lamentablemente, no puedo contarles mucho sobre el santuario porque no había un solo cartelito en inglés. Eso me irritó bastante. Su entrada es gratuita.
El santuario sintoísta Yasaka-jinja

El santuario sintoísta Yasaka-jinja



 

Lo que sí, es que es un paso obligado para ir a la zona antigua de Kyoto y caminar por el barrio de las geishas. Nosotros caminamos por la calle Nakamichi. No vimos a ninguna, pero saqué unas fotos con los farolitos que me quedaron hermosas.
Faroles de Kyoto

Faroles de Kioto.

Desde ahí, volvimos caminando al hotel, el cual ya no es Ana Crowne Plaza, sino otro que no es tan lindo.
Por la calle Nakamichi en Kyoto.

Kyoto.

Kyoto.

Antes de irnos, les dejo esta foto del “hot point”. Son los albergues transitorios que conocemos en el “lado occidental”.
Hot point

Me encantaron los farolitos. Me voy con esta foto.

 
El farolito de Kyoto. Hermosura.