jueves, 17 de enero de 2013

München, Café Royal (Bonus track)


München,Bonus track: Café Royal

Octubre 2012

Jueves en Múnich recién salidos de La Residenzmuseum con el sol escapando por donde se escapa siempre, cada vez más temprano.

Buscando una rica confitería para degustar una buena porción de torta y un rico café.  Por supuesto, habíamos apuntado una en nuestras mentes.  Desde el mediodía antes de la entrada al museo la descubrimos y observamos que la  gente comía golosa sus tortas con crema a montones.  No hacía falta que nos dijeran más.

Caminamos bastante, ya que no estaba tan cerca como suponía. Al llegar nos encontramos que todas sus mesas estaban ocupadas.  ¡Qué desilusión! ¡Justo que habíamos encontrado un lugar que nos gustaba a los cuatro! La ciudad tiene una variedad amplia de confiterías, bares y restaurantes…pero decidirnos por uno es muy difícil.  Los cuatro, tenemos gustos…digamos, gustos… (¿Tenemos gusto? Sí, tenemos) …entre refinado, cerrado, peculiar, selecto y exigente. Lo cual eso reduce a muy pocos lugares donde poder ir…todos juntos.

Con la noche en la puerta, entramos igual. Hacía demasiado frío.  Traté de “trasladar” el problema a las meseras, en vez de dar la vuelta y volverme con el  problema a cuestas y la panza vacía. O sea, quiero merendar en este lugar y no hay sitio…y no me moví del recibidor.

Gracias a esta actitud, conocimos otra costumbre de por aquí: compartir la mesa del café con extraños. Pasaron  pocos minutos y unas señoras se levantaron de una mesa con un lindo sillón amplio y sillas. La mesera les cobró, y nos indicó que nos podíamos sentar allí.  Pero nosotros no nos movimos del pasillo.  Un señor, al otro extremo de “nuestra” mesa permanecía con su café sin indicios de levantarse, más bien, ojeaba el diario. 

Dudando hasta si había entendido bien lo que me dijo la mesera…permanecí en el pasillo hasta que reiterara la invitación.  No tardamos mucho en darnos cuenta que así serían las cosas.  Compartiríamos la mesa con un señor desconocido en el otro extremo.  En parte es compresible…porque una mesa para seis, no  es negocio si sólo hay un comensal.

Acto seguido, y luego del “Guten Abend” de rigor, empezamos a leer (bueno… ¿adivinar?) la carta. Hay situaciones que no escapan a ningún lugar en el mundo: muchas de las tortas que se indican no hay, se acabaron.  Para acelerar el pedido entonces, me levanté hasta la heladera mostrador e indiqué la que me gustaba. ¿Qué tenía? ¡No sé! Yo vi luz y entré….o mejor dicho, yo vi crema y señalé…

Las nenas, eligieron una con Schokolade y Germán tampoco sabía lo que ordenó, porque simplemente pronunció el nombre de la torta y resulta que de “esa” sí tenían. 

También pedimos jugo de naranja exprimido para cada una de las nenas, Germán pidió un café con chocolate o un chocolate…no recuerdo.  Y yo, para que la sorpresa sea completa, pedí un “Café Royal”…el cual nunca había probado.  ¿Qué puede tener? ¿Una coronita dorada en la cucharita? Royal…Royal…me suena a flan. ¿Tendrá un flan flotando? ¿Lo asocio a la familia real? No importa, ya me sentía princesa…me iba a tomar un café a lo principesco…

No tardaron mucho en traernos nuestra orden (orden real…ji ji ji).  Y yo no sé a qué viene el nombre Royal para el café, pero no hizo falta tomarlo…solo con olerlo quedé como una princesa…ebria.

Iba por el cuarto sobrecito de azúcar, quizás así se aplacara el alcohol que tenía eso.  Mientras lo tomaba, sentía el estómago prenderse fuego…la faringe ya se había perdido en el primer sorbo.

Agradeciendo a mí misma por no haberme creído reina y pedir el “café extra grande royal”. Con princesa alcanza…ardía mi estómago real.

Al poco tiempo, el señor se levantó y esbozó un “Aus Wiedersehen” yo…creo que dije algo similar. 

Pensando en el camino de regreso y detectando mi actitud de “princesa  risueña” pagamos y nos fuimos. No sé lo que recuerden mis hijas y Germán…yo recuerdo que se reían mucho.  Me miraban y se reían mucho.  ¡Habré dicho muchas pavadas, pero jamás di un paso en falso! Y eso que caminar sobre veredas medio congeladas no es fácil. ¿Habré propuesto un brindis por los chistes malos? Mmm pavadas, pavadas…en un emborrachamiento de asociaciones libres, creo que imité el caminar de una oca (Las ocas de la película “Los Aristogatos”), pero no estoy segura…o era una gansa? Bue, no me acuerdo. Sufro de mala memoria de princesa de corto plazo.

A pesar del alcohol, no tenía sueño.  Todo era brillo en la peatonal de Múnich. Los pajaritos no cantan por la noche,  faltaba solo eso. ¿Se tomarán un café de éstos los reyes? ¿Era alcohol con café o café con alcohol? Ahora tengo sueño…ahora no, ahora sí, ahora no…. ¿Qué era? ¿Whisky? ¿Licor? ¿Moscato? Infinitas posibilidades… ¿Gansa en problemas? ¿Pata en apuros? ¿Oca distraída? ¿Cisne contrariada?...infinitas posibilidades.  Menos mal que ya llegamos al hotel. 

 

Receta para el café royal

Ingredientes para Café royal:

  • 1 taza de café negro bien caliente
  • 50 cc de brandy o coñac (se ve que Estrellita no conoce de alcohol…porque ni se imaginó que era alguno de estos)
  • azúcar a gusto
  • chantilly

Preparación

  • Sobre la taza de café caliente poner el azúcar y verter encima el brandy o coñac.
  • Con un encendedor prenderle fuego y esperar a que la llama se apague solita. Revolver.
  • Colocar encima crema chantilly. ¡¡Y a disfrutar mis patitos!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

München, Deutschland. 5° Parte.

München: Palacio de vacaciones de la familia real y el museo de BMW
 
Viernes 02 de noviembre de 2012

¡Ultimo día en Múnich! Pensando lo que íbamos a hacer, decidimos almorzar unos schnitzel. ¿Qué es eso?  Sándwiches de milanesas de cerdo.  Muy rico.
Comiendo schnitzel

Entre las mellizas había un desacuerdo. Paula quiere ir al museo de BMW y Sara quiere ir al Palacio de vacaciones de la familia real. Tratamos de hacer las dos cosas.

El Schloss Nymphenburg no queda muy lejos.  Fuimos para allá y estuvimos dando vueltas por los jardines.
Palacio de verano

Palacio de verano de los Bayern


Después entramos y también nos permitieron sacar fotos. Hay un salón, que llama la atención porque hay veintipico de pinturas de retrato de mujeres.  Es el salón de las bellezas. El rey Ludwigs I, se le ocurrió hacer una selección de las mujeres más bellas (a gusto de él) y realizar un retrato.  ¿El primer concurso de Miss Mundo?  Hay reyes que se ocupan de la guerra, otros de las conquistas, otros de construir castillos de cuentos, este…estaba aburrido.
Uno de los salones
El salón de las bellezas...


Pero lo lindo de este lugar, mejor dicho, lo que les gustó mucho a las nenas, son los cisnes que se acercan a “pedir” comida.  ¡A Sara le picoteaban el bolsillo de la campera! Además de cisnes, hay ocas, patos, palomas, cuervos y gaviotas.  Las gaviotas son particularmente unas turras… roban migas sin pensarlo mucho. Fue una tarde divertida.
Jardínes

Cisnes, patos, gaviotas..etc.


Cisne

Ahora…veamos otras bellezas modernas.

Estamos en el edificio de ventas de BMW y de ahí, pasamos por un puente peatonal que nos conecta con el museo. 

Edificio de BMW



 No hay muchas descripciones ni cosas que decir al respecto.  Al que le gusten los autos, seguro que es un recorrido interesante. 




A las que no entienden nada de autos…apreciaremos la pintura, lo limpitos que están…y nos sacaremos fotos con el que más nos guste. Seguro que habrá algún modelo que le vean cara conocida.  Hay otros, en cambio que nunca vi en la calle.
Salón de ventas
 
 
Salón de ventas de BMW

 

Se nos terminaron las vacaciones en Munich…hay que regresar.

 

München, Deutschland. 4° Parte.


München: Iglesia St Paul y La Recidenz
 
Jueves 01 de noviembre de 2012

Hoy sí, descansamos un poco más.  Los castillos y las caminatas de ayer, nos dejaron destruidos. Por suerte, tenemos un clima pasable.  Desde que llegamos no llovió ni nevó más.  Pero el cielo es gris…

Decidimos caminar por la ciudad en dirección a Königsplatz. Pasamos por la iglesia St Paul, es evangélica, y se puede apreciar en su interior que no tienen tantos adornos o no está recargada como las católicas. Königsplatz Forma parte del conjunto de la Brienner Stasse, la primera avenida de lujo de Múnich. 

St Paul
Interior de St Paul.

 La plaza, cuyo estilo pertenece al clasicismo europeo, está acompañada por significativos museos de la ciudad, como por ejemplo el museo dedicado a la egiptología y también el museo de esculturas griegas, romanas y etruscas. La Gliptoteca (dedicada a las esculturas en general, libros y piezas de música)
Museo griego y etrusco

Sin mucho esfuerzo (porque los edificios son excelentes reproducciones de la arquitectura griega) uno puede imaginarse  caminar por Grecia.
 

Anteriormente, había una plaza en lugar de una avenida entre los museos.  Desde allí, caminamos hacia la Alte Pinakothek, la Neue Pinakothek y la Pinakothek der Moderne.  Traduciendo esto es, el museo de pinturas antiguas, nuevas y modernas.  Estábamos un poco indecisos y también cansados.  Votamos por algún museo y ganó el moderno.   Antes, le sacamos una foto a Paula frente al museo Brandhorst.  Aquí, también se exhibe arte moderno.  Fotografías, otras cosas en formatos multimedia, videos y obras de Andy Warhol por ejemplo. 

Museo Brandhorst

Como les decía, entramos a la Pinakothek.  Las niñas entran gratis y nosotros pagamos una entrada de 10 euros cada uno.  Lamentablemente, (y por otro lado me extraña) las audio guías  de este museo son sólo en inglés, y para colmo, no está la información de cada cuadro, sólo los más importantes de cada sala. Y tampoco me gustó el tipo de aparato.  Tenía auriculares, cables, había que marcar la pantalla con un lápiz, y tampoco era muy ágil que digamos. En los museos anteriores, las audio guías tienen forma de celulares viejos.  O para ser más gráfica, tienen forma de sartenes pequeños. En el mango hay números y de la sartén sale el sonido.  Uno presiona el número que quiere y escucha la información.  Pero en este caso, era muy engorroso.  Y lo que estaba colgado de las paredes tampoco era estimulante. Entre las cosas apreciadas, se encuentran obras de Picasso y Dalí. 
un Dalí



También había maquetas de edificios importantes de la ciudad.  Pero la paciencia me llegó al límite cuando vi un pedazo de alambre metido en la pared…eso es arte. ¡Y tiene título la obra! “Up (heavy piece)”.  Miramos un rato más… y encontramos otro ladrón, su “obra” se titula, pink (yellow frieze).  Sin palabras…
"Up (heavy piece)"


pink (yellow frieze)

Nos fuimos del museo porque ya estaba atragantada con el arte moderno y porque me iba a caer del sueño.

Caminamos hasta un obelisco negro.  Esta plaza se llama Karolinenplatz. Esta plaza de forma radial lleva el nombre de la primera reina de Baviera, Reina Karoline. Se creó en el comienzo de la c 19a. de acuerdo con un diseño de Carl von Fischer. La plaza se basa en la "Place de l'Etoile" en París.

Karolinenplatz


 Con la ayuda de Napoleón, Baviera se convirtió en reino en 1806. Por lo tanto, Napoleón ordenó a 36,000 soldados bávaros para su campaña de Rusia en 1812, de los que sólo 6.000 soldados regresaron. El obelisco en el centro de la plaza (diseñado por Leo von Klenze) conmemora los 30.000 soldados caídos.  
 
Palacio Karoline

Seguimos caminando entre casas antiguas y fachadas de palacios. En algunos casos, funcionan comercios, como por ejemplo bancos. Hoy es feriado…por lo que hay muy poca gente en la calle y muchos negocios están cerrados (¿muchos, Estrellita? ¡Todos! Menos los restaurantes y cafés.) es el día de todos los Santos.

Un banco...
Después de un almuerzo fugaz…llegamos hasta las puertas de La Recidenz.  El mayor palacio de toda Alemania, fue durante más de 400 años la sede de la soberanía bávara y es todavía hoy, con sus colecciones de arte, un excelente testimonio de la cultura palaciega en Europa (Sacado del folleto, je je). Primero dimos vueltas por los alrededores, le sacamos fotos desde afuera a otra iglesia y nos decidimos a entrar. 
La Recidenz

Al principio, nos dirigimos a ver el tesoro de la familia real. Una colección de joyas que fueron usando los reyes y reinas.  También había cofres, pequeños altares para rezarle al santo favorito y lo que estaba increíble fue una valija equipada desde dos juegos de cubiertos y platos hasta objetos para el aseo personal.  Todo encajaba perfectamente.  Se lo regalaron a una reina de Francia y cuando se murió, se lo devolvieron a la familia de Bávara para incorporar al tesoro.

En este palacio, se permite sacar fotos.  Estrellita se despachó de lo lindo.  Me quedé muy satisfecha al ver el salón principal…es como uno se puede imaginar: imponente y con espacio para bailar y bailar toda la noche.  Con los vestidos amplios y colores pasteles….ah! Qué lindo hubiera sido presenciar algún baile real allí.

Salón principal de La Recidenz

 Desde aquí, se encontrarán con distintas habitaciones, y esculturas griegas (les gustaban a la familia, obvio) y porcelana china (eso también estaba de moda por aquellos días).  Podemos ver, dormitorios, sala de audiencia y todo lo que hace a un palacio…ustedes saben, lo de siempre. Un dato importante para aclarar, es que este castillo se vio muy afectado por los bombardeos, por lo que los muebles no son los originales…sino muebles de la familia real (de los abuelos, los tíos, los primos y otros) que tenían en otros lugares.  Supongo que también algún mueble deben haber trasladado para tratar de preservarlo del bombardeo.
sala de audiencias

Otra sala de La Recidenz


Aquí, se ve el bendito estilo rococó…como podrán ver es: híper recargado.

"Rococó reloaded"
Salón de espejos
 

Otra vez afuera, nos fuimos hasta Marienplatz.  Pasamos por el negocio de Apple que ya cerrado pero quisimos apreciar la escalera de cristal (Germán estuvo leyendo la biografía de Steve Jobs, y cuenta la historia de esa escalera) y los pisos que creo que son de un tipo de piedra o algo así. Notamos que había gente haciendo cola en la puerta (acampando hasta el día siguiente).  Mañana sale el Ipad mini… hay fanáticos para lo que quieran…

München, Deutschland. 3° parte.

München:  Schlosspark Linderhoff, Neuschwanstein y el Puente María
 
Miércoles 31 de octubre de 2012

¡A las 7 arriba!  ¿Pero qué necesidad hay de levantarse tan temprano en vacaciones? Y sí, mucha necesidad.  Tenemos que estar a las 8:30 de la mañana frente a la estación de trenes.  Sale el tour que contratamos para ver 2 castillos. Nos pidieron especialmente que llegáramos unos 15 minutos antes, así podríamos “elegir” lugares en el micro.  Pero cuando llegamos, estaban prácticamente todos ocupados.  Se ve que la gente llegó muchísimo antes.  No me molestó demasiado.  Germán y las niñas se sentaron atrás de todo y yo dos o tres butacas más adelante.  El paseo, tiene preparada la audio guía en español, italiano, japonés y la señorita que nos cuenta habla en inglés y después cuenta lo mismo en alemán.  ¡Qué merengue de idiomas!

Ya salimos de la ciudad de Múnich.
 

Nuestro viaje hasta los Alpes, durará una hora y media apróximadamente.   Mientras, nos cuenta algunas singularidades de la ciudad de Munich.  Por ejemplo, su nombre se debe a la deformación de la palabra “monje”.  Y también habló de su autopista, en forma de anillo que rodea a toda la ciudad y se conecta con otras arterias importantes.  Esta ciudad, tiene áreas boscosas en sus alrededores, y anteriormente se practicaba la caza y la pesca. De hecho, salimos bastante rápido de la ciudad y el bosque y los campos ya se pueden ver. Y por supuesto, los Alpes.  Toda esta zona, cobró importancia durante los juegos olímpicos de invierno de 1936.  Los nazis, intentaron disimular o suspender las actitudes antijudías durante los juegos  para promocionar y mostrar a Alemania ante el mundo. Entre tantas declaraciones que hizo la señorita que nos contaba de Baviera, la más “extraña” fue: “Somos un pueblo de gente muy tolerante.” “Tenemos una creciente población de extranjeros y convivimos muy bien  todos juntos”.  En cuanto al Holocausto, lo refirió como “la historia oscura de Alemania”.  En fin…nosotros estamos para ver castillos…sin embargo ese tema siempre flota en el aire.

Desde el micro que nos lleva de excursión
 
Abandonamos la autopista y tomamos una ruta mucho más estrecha.  Hay cierta inclinación del micro…lo que quiere decir que estamos subiendo a las montañas. Es una ruta bastante antigua, ya lo utilizaban los comerciantes de Venecia para transportar especias hacia estos lados. Llegamos al primer pueblo, Oberammergau donde se pueden ver pinturas en las fachadas de las casas.  Sus habitantes las decoran de esta manera.

Las pinturas decoran fachadas

  Este pueblo, cuenta la historia que en época de los romanos, atravesó por la epidemia de la peste negra.  Se murió mucha gente.  Entonces, el gobernador de ese poblado, quiso preguntar…al cielo, qué debería hacer para evitar que su pueblo pasara por otra peste de esas.  La respuesta no tardó en llegar: debía realizar una representación de “la pasión de Cristo.  Y así fue, el pueblo entero participó de la ceremonia.  Nadie más se murió de peste negra desde aquel entonces.  Ahora, cada 10 años, se realiza la pasión de Cristo en el pueblo.  Sólo los residentes participan de la ceremonia y también hay casting (por lo que muchos se preparan y caracterizan meses antes) para seleccionar a los personajes. La gente del lugar, se toma muy seriamente esta cuestión y la ceremonia es reconocida como un espectáculo muy importante.  En 2010 atrajo a  medio millón de visitantes esta presentación. Además, constituye una fuente de ingresos más que significativa.  Tienen un teatro muy grande a comparación de lo que es el pueblo.   Quizás, esto explique la importancia de la representación.

Hay un monasterio que sigue funcionando hoy en día y data de la época del imperio Romano.  Es una escuela para varones y también produce algunos alimentos, como quesos y licores.  Es famoso por un licor que lleva 27 especias diferentes.  No recuerdo el nombre…
El monasterio

Una vez con los pies en tierra, debemos realizar lo que queda del trayecto caminando.  Son 15 minutos de caminata. Mientras nos sacamos fotos por el sendero.  Me llaman la atención unos cisnes. No sabía que se adaptaban al frío. Les sacamos fotos a una laguna rodeada de nieve…y con cisnes.  Qué hermoso lugar.
Bajamos del micro, camino al primer castillo

Los cisnes, en blanco y negro.

Y casi sin avisar, estamos frente al primer castillo que ordenó construir el famoso Ludwig II. Se llama Schlosspark Linderhoff. Como su nombre lo indica, está rodeado por un parque con algunas dependencias, como un kiosco, una capilla, etc.  Pero, como es época invernal (el otoño dura dos semanas…acá), están cerradas al público porque el camino es muy peligroso.
Schlosspark Linderhoff

Otra particularidad, es que los castillos y palacios están protegidos por el derecho de autor, por lo que está prohibido sacar fotos y filmar en su interior.  Aunque les puedo contar algunas cositas de este castillo, sin necesidad de sacar fotos. 
El kiosko (una de las dependencias)
 

Primero, es el único castillo que vio terminado Ludwig II, ya que cuando ordenó construir otro…se murió antes de verlo terminado. En este lugar, vivió prácticamente todos los años de su reinado.  Pero contemos un poquito ¿Quién era Ludwig II? Es un personaje bastante conocido por estos lados y muchos lugares se llaman como él. Nació el 25 de agosto de 1845 y a la tierna edad de 19 años se convirtió en rey tras la muerte repentina de su padre Maximiliano.
La capilla, otra dependencia


Pero Ludwig, no estaba muy convencido de atender cuestiones del gobierno.  Quizás, si hubiera podido elegir, hubiera sido decorador de interiores o tal vez arquitecto. Asiduo lector, se interesaba mucho por los aspectos románticos de la época medieval. También era admirador de los reyes de Francia, ya que decía que allí, el rey podía hacer lo que se le cantaba, mientras que él debía preguntar siempre al parlamento sobre todas las cuestiones.  En este palacio, hay imágenes de Luis XIV.  Símbolos de tal admiración. Además, le encantaban las óperas de Wagner y se hizo amigo de este compositor.  Entre sus delirios románticos, los castillos de estilo rococó fueron su principal punto de atención.  Entre sus actividades favoritas, la caminata en el bosque, la caza y los paseos a caballo eran las habituales. 
Farol, cercano a Schlosspark Linderhoff


 Se imaginarán que una persona de semejantes características, la economía, los impuestos, las responsabilidades para con el pueblo…son temas poco importantes.  Es por eso, que todos estos asuntos recaían en manos de sus ministros.  Cuenta nuestro guía turístico del castillo, que cierta vez un ministro debió buscarlo durante días en las montañas para que le firmara un documento importante.  Lo encontró en un refugio de montaña muy tranquilo, solo…ajeno a todo. Ludwig era un rey solitario. 
Vista, desde el farol a Schlosspark Linderhoff


En sus castillos no se celebraban grandes cosas y nunca llegó a casarse.  Tampoco le interesaba mucho esa cuestión.  A pesar de esto, su gusto por decorar las habitaciones y gabinetes del castillo es exquisito.  Enamorado del rococó (esto significa, hablando a groso modo que las paredes están repletas de relieves, adornos, telas bordadas, porcelanas, pinturas, mármoles en los pisos y mesas y espejos) decoró su castillo inspirado en escenas de las óperas de Wagner, de los reyes franceses, las tragedias griegas y también de la Biblia. Entre sus excentricidades, vemos en el salón comedor, una mesa que desciende a la primera planta donde se encontraban los sirvientes de la cocina.  El rey, sólo debía sentarse en su silla y esperar a que la mesa volviera a subir…con la comida servida.

Otra sala, se la llama “sala de los espejos”. Como su nombre lo indica, hay espejos en todas las paredes y muchos candelabros.  Nos cuenta el guía, que a Ludwig le gustaba verse…y además leía por las noches, con todas las velas encendidas. Esta sala, es inspirada en el castillo donde nació y creció: la Residence.

Además, el coleccionista de porcelana china.  Otros salones tienen jarrones de la dinastía Ming. También vimos, dos mesitas hechas de un mármol verde esmeralda.  Fue un regalo de una rusa que lo visitó alguna vez.

Cada rey tiene algún apodo.  Luis XIV era un sol….y Ludwig II se lo conocía como el rey de los cuentos, o el rey de la luna.  Es que entre tantas peculiaridades, tomaba. Y ya en la última etapa de su vida, tomaba mucho…y además no dormía de noche.  Andaba deambulando por el castillo noches enteras. ¡Y encima le venían a decir que la gente no tenía trabajo! ¡Por favor! ¡Qué ganas de joderle la existencia al pobre Ludwig! ¿Y qué se le puede ocurrir a un rey para subsanar la cuestión? Fácil: hacer obra pública… Entonces, contrataba más gente para hacer jardines y encaró la construcción de otro castillo aún más maravillo en medio de los Alpes.  Nada mal para un decorador de interiores.

A pesar de sus esfuerzos por recomponer la economía, su reino enfrentaba deudas inmensas y también inéditas en las historia de Baviera.  El parlamento estaba más que descontento con la gestión del rey y con su conducta.  El rey tomaba mucho y de vez en cuando tenía arrebatos violentos contra la gente del pueblo o con cualquiera que se le cruzara en su momento. En 20 años de reinado, el Parlamento decidió cortar por lo sano y llamaron a un psiquiatra para que lo atendiera. El diagnóstico fue: locura crónica.  Y como el rey tenía las “capacidades mentales disminuidas en forma irreversible” ya no podía continuar gobernando. Lo depusieron del cargo a los 40 años de edad.  Esta es la historia del pobre Ludwig II, quien fue llevado a Schlossberg (otro castillo) y al segundo día se lo halló muerto en el lago junto a su psiquiatra.  Yacían los dos cerca de la orilla, en una zona poca profunda.

En su lugar, continuó reinando su tío.  Pero acá, no termina la historia de Ludwig II…

Nuestra visita duró menos de una hora.  Rápidamente nos subimos al micro y nos dirigimos a otro pueblo, más arriba en los Alpes.  El camino es precioso, con sus curvas y la estreches de la alta montaña.  Nuevamente, la guía nos comenta las peripecias que debían realizar los comerciantes que llegaban desde Venecia por esa ruta para abastecer de especias a los bávaros. En este pueblo, solo paramos un ratito para…ir de shopping.  Hay casas que venden chucherías tradicionales de los Alpes.

  Ahí nos quedamos una media hora.  Compramos dos cajitas de música y un trencito de madera con los vagones caracterizados con imágenes navideñas.  Negocios atiborrados de las pelotudeses más lindas e inútiles que se puedan imaginar.  Había para todos los bolsillos.  Desde relojes cucú de 1.800 euros hasta postales y jarras de cerveza por 5 o 6 euros (las jarras valían eso…porque las postales valen centavos.).  En este lugar, los vecinos también decoran sus casas con dibujos que se refieren a cuentos tradicionales y de fama mundial.  Vemos a Hansel y Grettel en una foto.  Pero también estaban Los músicos de Bremen, Caperucita Roja y algún  otro que no recuerdo.
El teatro

Ahora sólo nos queda subir al micro hasta nuestra última parada: Neuschwanstein.
De camino a Neuschwanstein.

Este castillo, seguramente lo han visto alguna vez…es una postal insignia del lugar o quizás lo vieron en otro lugar.  Hay un castillo muy famoso que tiene “aires” de Neuschwanstein.  La copia (el castillo con “aire a”) se encuentra en Disneylandia, es el castillo de la Cenicienta que se puede ver desde cualquier punto del parque.  Y su construcción se inspiró en este castillo. 
Espero que lo puedan distinguir...desde acá abajo.


 Se pueden imaginar cómo estaba Estrellita… es eso lo que más quería ver. Entre las frases que se me grabaron en la cabeza sobre lo que decía la guía me quedó “cuando el joven Disney recorrió Europa, quedó encantado con este castillo”.  Y así es…uno queda encantado con el castillo. Este es el castillo que Ludwig II imaginó y nunca pudo ver terminado.  A pesar de ello, unos  meses antes de morir, se fue a vivir allá puesto que algunas dependencias se podían habitar.  Originalmente, Ludwig no quería que fuera visitado por la gente, porque no consideraba que ellos pudieran apreciar esta maravilla  (Así de jodido era). Su castillo, inspirado en la época medieval es imponente y majestuoso. Mucho dinero se fue en la construcción de esta obra monumental y a pesar de las críticas del Parlamento y de su mismo pueblo…el tiempo se encarga de reivindicar a Ludwig II.
De camino al castillo

Nosotros seguimos nuestro camino y pasamos por un puente que cuelga a 75 metros de altura.  Nos cuentan que en este lugar se suicidaban muchas personas tirándose de ahí.  En los últimos años, se alzaron las barandas para que se desistiera de tal cosas.  Pero todavía hay gente que se empeña en matarse desde el puente.
El puente de 75 metros de altura
 

Ludwig II, el legado

Como dije anteriormente, Ludwig II dejó la economía del país en ruinas y yo creo que por eso lo depusieron y no porque fuera ebrio.  La historia nos muestra ejemplos sobrados de reyes que hacían cosas peores y no por eso los destituían.  Y a pesar de que una de sus últimas voluntades fue que no se abriera el Palacio Neuschwanstein al público, a menos de 6 meses de su muerte ya había visitantes.  La excusa fue tratar de generar fondos, para que de alguna manera se pudieran pagar las cuentas que el rey había dejado y también para terminar con su construcción.  Y vaya que deben haber pagado la deuda hace rato, porque el castillo genera más de 9 millones de euros al año.  A decir verdad, no estaba tan errado Ludwig después de todo.  Y podría decirse que arte y economía pueden ir de la mano.  Además, el castillo se terminó.  Quizás con algunas diferencias de estilo y hay cuartos y decoraciones que no se hicieron tal como hubiera querido el rey.  No se preocupen, quedó hermoso de todas formas. Entre otras cosas, este castillo medieval se construyó con tecnología del siglo XIX.  Esto se traduce en agua corriente en todos los pisos, que se abastece de una fuente natural a 200 metros por encima del castillo.  Hay servicios con desagüe (baños) automáticos.  Una calefacción central (el Schloss Linderhof también cuenta con este adelanto), agua caliente para cocinar y  esas cosas que al rey le hubiera importado poco… pero me imagino que a los sirvientes les facilitaba mucho en sus tareas.
Neuschwanstein.

Gracias a este loco “con capacidades mentales disminuidas” tiene el mundo entero, la posibilidad de ver un castillo medieval hoy.  Y no solo eso, este castillo es el original.  Lo que quiero explicar, es que no lo tuvieron que reconstruir (como a la mayoría de los edificios) a causa de la Segunda Guerra Mundial. Por su ubicación, medio escondida en las montañas quedó a salvo de los bombardeos.  Aprovechando esta ventaja, durante la guerra se lo utilizó como depósito de obras de arte saqueadas a Francia. Y también es donde se guardó el Tesoro del banco central de Alemania.  Ese que desapareció misteriosamente…y nunca más se supo de él. 
Neuschwanstein, antes de ingresar a la visita guiada

Esta tierra está sembrada por misterios.  Hasta la muerte del rey es una incógnita… La gente del siglo XIX, no pudo determinar si la muerte del rey fue un crimen o un suicidio.  Quizás fue un accidente, pero es muy raro.  El rey Ludwig II era una persona muy alta para la época, con su metro ochenta y siete nadaba muy bien.  Por lo que no se entiende, haberlo hallado muerto en un lago de un metro de profundidad. 

Estrellita no quiere meter púa…a esta gente tan “pura” de Munich… tan correcta.  Pero creo que hay algo en la personalidad de Ludwig II que, como diría José Pablo Feiman… “es muy difícil de tolerar”.  A ver, recopilemos: solitario, le gustaba observarse en los espejos, andaba por las noches por ahí, no se casó, no tenía amantes, le gustaba la ópera, le gustaban los castillos de la Edad Media…no sé.  Hoy sería una persona de lo más común y corriente…un bohemio.  Tal vez, para esa época se lo hubiera catalogado de… bueno, no es mi intención ofender a nadie.  Pero para mí que el rey era un Hombre lobo. 

Terminado mi homenaje a Ludwig II, ahora sí, llegamos a la base del castillo.

 

Entre tantas maravillas de la naturaleza y del hombre, lo maravilloso es verlas en armonía.

Cuando bajamos del micro nos repartieron los tickets para la excursión al castillo.  Nuestro horario es a las 15 horas con la audio guía en español. Hay excursiones cada 5 minutos.  Mientras tanto, tenemos tiempo para almorzar y pasear por el lugar.  Por la época que estamos, sólo se puede llegar al castillo caminando o tomando una carroza de caballos.  Los buses están suspendidos por precaución.
La carroza, para ir al castillo

Nosotros decidimos almorzar rápido y poder ir hasta el Puente María.  Es otro punto turístico que se encuentra más arriba en la montaña. Otra foto que se observa, es la de un castillo amarillo.  Ese se llama “Hohenschwangau” reconstruido entre los años 1832 y 1838, también es muy lindo.
Hohenschwangau

Con un sándwich y un café/gaseosa y un acompañante de Tailandia (que también quería ir hasta el puente María) comenzó nuestra caminata.  Según el plano, tardaremos 45 minutos.  Estábamos tan entusiasmados que hicimos la mitad del recorrido en 15 minutos. Las vistas son impresionantes y no se siente tanto el frío (creo no haberlo mencionado en el día de hoy…se nota que estoy entretenida).
Vista al pueblo desde punto panorámico.
Bar de minutas de camino a Neuschwanstein.
Cada vez, más cerca.

Ahora, debemos pasar el castillo y seguir por el sendero.  No contábamos con otro detalle.  El sendero estaba clausurado. Nos quedamos mirando el letrero con cara “los desgraciados más grandes del mundo”.  No habíamos llegado tan lejos para dejar todo así como así… Entonces, después de que el Tailandés dijera “I go” nosotros, (“así como así”) saltamos la baranda y seguimos por el sendero resbaladizo (congelado en algunas partes) hasta llegar al famoso puente.  Y no me sentí tan mal por desobedecer la orden… todo el mundo hizo lo mismo.  Tampoco se imaginen escenas de “Misión imposible”…es un sendero con barandas y todo está señalizado.  Sólo que en época invernal se cierra, porque alguien puede resbalarse y en el mejor de los casos caer de traste. En el peor…podés perder un diente o quebrarte un brazo. 

Llegamos al puente María. Lugar que de chiquito fascinaba a Ludwig…¡y a quién no! Hay una pequeña cascada que cae por abajo formando una olla color esmeralda.  Y la vista del castillo es privilegiada.

Vista del castillo desde el Puente María.
El Puente María
El Puente María, vista a Neuschwanstein
La pequeña castada del Puente María
 

Ahora sí, es nuestra hora para realizar el recorrido. Comienzan en punto…y acá tampoco podemos sacar fotos. 
Neuschwanstein

Pero eso no es tan importante.  Les paso a contar algunos de los caprichos del rey que pensó y llevó a cabo en el interior.  Ludwig, mandó a construir una gruta artificial, con estalagmitas y estalactitas, entre sus aposentos personales y su oficina.  También una cascada, que ya no se pone en funcionamiento.  Entre otras ocurrencias, hay un balcón cerrado con puerta corrediza de vidrio con una vista fabulosa al Forggensee (el lago que está en un prado más abajo).


Neuschwanstein
 

Además del “azul real”  color favorito del rey, hay un animal que está por todas partes en el castillo, incluso de tamaño natural (hecho en porcelana de Munich): el cisne.  Sucede que es un animal heráldico y por supuesto, le encantaba. 
 

Una vez salidos del castillo, Germán decidió probar vino tibio.  Según él, es rico. Yo preferí una berlinesa. Acá están rellenas de mermelada. Mmm.

Son las 16.30 horas, ya debemos regresar. Nos esperan dos horas hasta Munich.

Al principio de este viaje, mencionaron que a este lugar se lo conoce como “el país azul”.  Al caer la noche, se explica su nombre.

"El país azul"


Son las 17.20 horas y el sol se va.  Las luces de los coches se ven en las curvas que el micro toma.  Las pocas casas revoleadas en las montañas ya se iluminan.  Son adornos de navidad gigantes. El micro está en silencio, muchos visitantes duermen.  Caminaron mucho.

El azul gélido se transforma.  De verde a negro y del blanco nieve al celeste.  Los árboles comienzan a mutar. Parecen monstruos aprisionados entre las piedras y nieve.  El bosque clama por algún alma que se quiera perder.  En vísperas de la noche de brujas, no hace falta que Jason venga con su motosierra tras nosotros…basta esperar a que oscurezca un poco más para dejar de ver la ruta y uno empiece a preocuparse.

Anochecer, en el país azul.
 

Las 18 horas…ya es totalmente de noche.  Las brujas entre las hojas de los árboles.  El aire se congela.