viernes, 14 de diciembre de 2012

Lachen Speyerdorf, Deutschland.

Lachen Speyerdorf
1/9/2012
Hoy no habrá muchas descripciones…no porque no hubiéramos visto cosas dignas de describir…simplemente no sé los modelos de los aviones que vimos.  Acá, habrá que pedir ayuda al ingeniero para que les ponga el nombre a todos las máquinas que fotografiamos.
Bien temprano nos levantamos porque Germán quería ver despegar el Ju52, un avión con hélices y todavía hace vuelos civiles como paseos turísticos. Salía a las 10 horas por lo que a las 7.30 horas ya estábamos arriba.

Esta vez, las nenas decidieron cambiar el repertorio musical…y pusieron a Metallica… Por suerte la somnolencia de la mañana hizo lo suyo y aguantaron unos cinco o seis temas.  Luego todo volvió a sus carriles normales: Lady Gaga.
Elegimos el camino más corto, pero no el más rápido.  Llegamos al pueblo para las 10 horas pero no fue tan fácil hallar el aeropuerto.  Este día, el aeropuerto del lugar cumplía 100 años y decidió festejarlo con una exposición aérea. 
Llegamos a un descampado (el aeropuerto, ji ji ji) desde donde se podía divisar alguna iglesia a lo lejos y otros techos.  De fondo, unos cerros salpicados de niebla. Nos tocó un día nublado, y en medio del campo hay un par de grados menos y unas ráfagas de más….
Como es de esperarse, el vuelo partió a horario y por lo tanto,  nosotros no lo vimos irse.  Por suerte, lo vimos aterrizar y después nos enteramos que hace vuelos a cada hora…por lo tanto, no era necesario levantarse tan temprano.  Quizás, fue la letra chica que no leímos.
Pero bueno, ya estábamos allí así que nos dedicamos a ver aviones.  Y también vimos….aviones. Otra cosa que vimos…eran unas máquinas con alas, eran…. Mmm no me acuerdo, ¡ah sí, aviones! Y después había un salón con fotos de Zepelines, postales enviadas por transporte aéreo (con sus sellos que certifican las travesías desde USA a Europa), el boleto en Zeppelín, fotos de gente (pasajeros) y unos modelos a escala de los primeros parapentes.  Los paracaídas extendidos y colgando de los techos a manera de adorno en el galpón (hangar).
Lo único que puedo decir de los aviones, es que eran viejos ¡Ups! Antiguos, quise decir; o si no lo eran, eran avionetas de unos años.  Lamento no tener tanta pericia en este asunto de los modelos… Quizás le faltó un poco de glamour a la cosa.  Hubiera estado lindo que algún avión de las fuerzas armadas se hubiese dado una vuelta pero bueno…ya sabemos de la sobriedad alemana.  Además, los vuelos de los aviones se hacían a distancias más que prudentes de los visitantes.  Me cuenta Germancito, que hace unos años, hubo un accidente en una muestra aérea donde se estrellaron unos aviones y cayeron sobre los espectadores matando a muchos.  Eso provocó que se prohibieran las muestras de este tipo o que por lo menos, se tomaran medidas cautelosas muy restrictivas.   Por lo tanto, el avión hace piruetas muuuuuuuuuuuuuuyyyyyyyyy lejos del público.


Entre los puestos de comida, nos detuvimos en uno que tenía banderolas Norteamericanas. Pensando en hamburguesas, nos acercamos para chusmear y resultó ser, un mega puesto de gomitas. De todos colores, sabores, tamaños. Yo, me comí a la aldea entera de Pitufos….o sea: soy Gargamel.  Las nenas, eligieron unos recontra ácidos y Germán eligió una con gusto a coca cola y limón (¡puaj!).

Mientras mirábamos los aviones que estaban en tierra, otros iban saliendo y “desfilaban” por las nubes un rato, para aterrizar otra vez y dejar la máquina para que los visitantes le saquen fotos.
El viento estaba implacable y de vez en cuando Estrellita temblaba de frío.  En cambio Germancito sonreía… estaba con sus juguetes alados.
Después del mediodía, con un tremendo sándwich de pollo en el estómago Estrellita se estaba durmiendo.  De hecho se fue un rato al auto porque los aviones tienen un efecto somnífero.  De tanto mirar al cielo para verlos pasar uno se duerme.
Hubo un avión que me llamó mucho la atención: no tiene alas, tiene 4 ruedas.  Se llama Audi.
El Audi…es un avión.
Después de las 18.30 horas, nos fuimos a casita.  Germancito, feliz.





Mainz, Deutschland.

Mainz (Maguncia)
26 de agosto de 2012

Con la duda puesta en las nubes, amanecimos con lluvia.  Incluso pensamos si fuera conveniente salir a pasear y después de echar una mirada a las opciones (el cable en alemán, la cena de anoche que fue una porquería, una sola computadora para cuatro personas y una pila de ropa para planchar) decidimos que los más sano era mojarse.
Emprendimos nuestro viaje a Mainz, una ciudad a orillas del Rin  cuya fundación fue alrededor del año 13 a. C. Promete museos, iglesias y calles pedregosas.  Salimos más tarde de lo habitual y llegamos para el mediodía.  Encontramos un estacionamiento bastante cerca del centro a espaldas del teatro de la ciudad.  Acá también estaba nublado, pero no llueve. Hoy, no nos aguardaba una  feria como sorpresa.  Hoy, se desarrolla un triatlón en la ciudad y a causa de ello, muchas calles estan “cerradas” con cintas y vayas.  Pero eso no es un problema grave…hay que caminar más hasta encontrar un pasaje para cruzar y tener la precaución de no llevarse un maratonista puesto.

Con la ayuda de las nuevas tecnologías…Germán pudo imprimir un mapa de la ciudad donde marcó los puntos importantes.  Sin embargo, Estrellita quería ir a la oficina de turismo no sólo para conseguir el mapa “oficial” sino también las postales y ver si hay una máquina de monedas de la ciudad. 
La oficina de turismo, está cerca del Rathaus (Ayuntamiento) a orillas del río.  Eso significa que debemos caminar unas cuantas cuadras.  A pesar de todo, fue beneficioso porque encontramos un mapa en español y también compramos las postales.
Esta ciudad, tiene 10 iglesias; además de los museos… y una rica cultura vitivinícola (en la entrada de la ciudad, hay canteros de flores y vides) y para coronar es la ciudad donde nació Gutenberg, el inventor de la imprenta de tipos móviles.  Tuvimos que hacer ta-te-ti.

Luego de este largo prólogo…arrancamos desde la plaza principal y viendo la Catedral de Mainz (Dom) que para variar, está con obras de restauración. Y detrás de nosotros, está el museo de la ciudad.  Y también la estatua de Gutenberg, el cual estará presente en otros sitios.
Como les decía, nuestro camino a la oficina turística será largo y mientras, fotografiamos edificios (ahora muchos son comercios) de fachadas coloridas y muchas molduras.  Estamos llegando a otra plaza detrás del Dom, y encontramos la estatua de ST Bonifatius, el apóstol de los alemanes y primer arzobispo de Maguncia. Detrás, hay una fuente un tanto extraña, pareciera una especie de Dios, que escupe agua por la boca.
Edificios coloridos
San Bonifatius

fuente "extraña"

Pasamos a la  Liebfrauenplatz (la plaza del mercado) y encontramos una ornamental y original fuente renacentista llamada Markbrummen, que se considera como una de las más antiguas y bonitas de este período en Alemania.  La plaza, lleva el nombre  de la iglesia que allí se erigía en el ábside orienta de la catedral hasta que fue destruida y demolida en el año 1793.  Continuamos nuestra peregrinación y pasamos por otro monumento referido a lo religioso…en todo este trayecto, está presente el Dom…para tener una idea de lo grande que es.

Finalmente, llegamos al Museo Gutenberg, un palacio renacentista llamado Zum Römischen Laiser y desde 1962, junto con un nuevo edificios que hay detrás, alberga al famoso museo.

Al lado del museo, vemos algunos monumentos que aluden a la invención de los tipos móviles. Después de la allí, llegamos al Eisenturm construido en 1240 y formó junto con otras dos torres,  parte de las murallas de la ciudad.

los tipos móviles

Seguimos nuestro camino y le sacamos fotos a un edificio gris…que era la oficina de turismo, pero que hasta el momento, no nos dimos cuenta. Y de tanto caminar, llegamos al río Rheim…Puede ser que para esta altura, hubiera soltado un par de puteadas por no hallar la bendita oficina. Por cierto, el río estaba lindo…los atletas por todos lados.  Sucede que allí finaliza la maratón, así que estábamos rodeados de gente deportista…

El Rheim
Volvimos unos pasos hacia atrás…y Germán me dice “es por allá…” o algo así. Y por fin hallamos la oficina.  En nuestro retroceso, encontramos parte del edificio donde Gutenberg imprimió la Biblia por primera vez.



Volviendo al centro, encontramos a la Johanniskirche (protestante), es la iglesia más antigua que sobrevive en Mainz y es testigo de una historia de más de mil años de cristianismo. Existe hoy en día en la vida de la comunidad viva.  En 1793, las tropas de ocupación francesas "profanaron" la Iglesia, y  la utilizaron en los años siguientes como almacén. En 1828 la joven iglesia evangélica en Mainz, que ha existido desde 1802,  recibió de la fortaleza federal al edificio como iglesia parroquial.

Comenzó a lloviznar…y tomando en cuenta la experiencia culinaria del sábado fuimos directamente a Mc Donald…Con esta experiencia queda saldada la deuda con las nenas y hasta podríamos decir que estamos a mano.   Una vez que pusimos un pie dentro, se largó la lluvia.  Y mientras Germán hacía el pedido, yo me dirigí al baño y…¡ESTABAN CLAUSURADOS! ¡¿Cómo?! Sí, sí.  Lo que acaban de leer…yo en cambio leí: “Entschuldigung…blach blej”…y unas maderas atravesadas que impedían la entrada a todos los baños.  ¡No puede ser! Y siendo las 13 y pico…también tuvimos que esperar por la orden porque no había suficientes Big Mac y las papas fritas se estaban haciendo…Me dice Germán: -Es domingo, se mueven a otro ritmo-. ¿No van al baño en domingo? Pensé. ¡La corporación de las hamburguesas se va a enterar de esto!
Terminamos nuestro almuerzo y ahora sí, desde nuestro punto de partida original, ingresamos al Dom. ¿Y qué puedo decir de lo que hay ahí adentro?  Si cada Dom es inmenso, impresionante y distinto a la vez.  En estos casos…trato de observar cada escultura, pintura y concentrarme en lo que me genera…Aquí vamos.  La verdad es que las expresiones de las esculturas y las pinturas son bastantes logradas…y cuando tienen el tamaño de personas reales, es más creíble.  Si bien las escenas aluden al mismo pasaje de la Biblia y me atrevo a decir, que sin haberla leído puedo reconocer casi sin problemas…todas tienen detalles diferentes. Por supuestos, que los pasajes a los que se refieren son tristes y hasta violentos… las escenas, por lo tanto son sufridas, desgarradoras…con cierta impotencia en las caras de los que están alrededor de Cristo…
Por mi parte, veo dolor…y eso genera poder, mucho poder. El que no se tuvo antes de la crucifixión, y sí muchos siglos después generando este tipo de edificios opulentos y avasallantes… Donde las obras de arte marcan la gran devoción y ambición que alguna vez existió. Haciendo que uno se sienta chiquito…en varios sentidos y admire a los artistas y arquitectos que participaron en las obras.
Y con Cristo en la Cruz…en un pabellón oscuro y frío, nos adentramos a la cripta (que en este caso es de acceso gratuito) y observamos la tumba de un obispo…o alguien importante de Mainz.  Sin embargo, esto no es tan sorprendente…del otro lado, había una pequeña capilla subterránea. ¿Por habría de haber una capilla secreta?  No supe responder a esto.  Estaba cerrada con puertas de vidrio y parecía tan misteriosa.  ¿Quién daría servicio allí? Mmmm

Salimos de la cripta y recorrimos el otro lateral de la nave. En los ventanales, se nombran a cada uno de los obispos (o curas…no me queda claro) que estuvo al frente del Dom y los años.  Sacamos fotos del púlpito… ¿Se utilizará eso todavía? …Me gustaría ver una boda en este lugar.  Pero no es todo escenas de luchas aquí.  Pudimos pasear en las galerías que dan al jardín interno del Dom.
Como cambia la cosa, cuando los jardines son bellos.  Aquí también me compré una postal.  Y con un mejor ánimo (después de pasear y ver el jardín) salimos nuevamente a la plaza principal, que dicho sea de paso se llama Höfchen. Allí hay una columna conmemorativa de los 1000 años de la catedral llamada Heunensäule y erigida en el año 1975.  Después encontramos, la maqueta del Dom en la plaza de Gutenberg.

Después del Dom, entramos al museo de Gutenberg (¡Con baños!).  Pensamos que íbamos a tardar menos…pero se nos fueron otro par de horas.  Tomamos unas fotos del techo del hall con decoraciones de ángeles  y  mujeres de yeso…algunas telarañas se colgaron también. Y bueno, ya me estoy poniendo más exigente…
Le pudimos sacar algunas fotos a un par de libros impresos en el año 1500 y también a un libro que habla de Cervantes… ¡En español!  Muchos, muchos, muchos libros de diferentes temas: geografía, medicina, botánica (en latín y en alemán la mayoría), zoología, astronomía, cartografía.  Además, había varias imprentas de diferentes épocas.  Y una sección dedicada a la China, ya que ellos también tenían tipos móviles y se muestra a través de maquetas y maniquís cómo se organizaban para imprimir sus documentos…Lo que no nos quedó muy claro fueron las fechas…ya que ellos hacían este tipo de trabajos como 20 años antes de que Gutenberg “inventara” su imprenta.  ¿Será que una idea surge en diferentes lugares del planeta a tiempos relativamente parejos?
Pasamos por una vitrina de libros miniatura…del siglo XVII, XVIII del tamaño de una moneda de un centavo de euro.  Increíble.  Y también vimos libros de Shakespeare.
Llegamos al segundo piso, donde en medio del gran salón, hay una bóveda (la puerta tenía como 40 cm de espesor) pintada en negro y con luces muy tenues. También barras que atraviesan los muros y por supuesto, los vidrios tienen sensores…Evidentemente, estábamos frente a las biblias de 42 líneas impresas por primera vez de esta forma.  Se la conoce como la B42… para la época, supongo que habrá sido original ese nombre.  Por un milisegundo…me hubiera gustado saber latín...
Otra cosa que me olvidé de contar…es que nos llamaron la atención por sacar fotos (sin flash!! Sacábamos sin flash) así que no pudimos traerles más imágenes del museo. 
Y para finalizar nuestra visita, pasamos por la tienda del museo donde las nenas eligieron un par de plumas y tinta china… (Ellas no saben que su papá calcaba mapas cuando era chico con pluma y tinta china) algo de siglos pasados… ¡Habrán pensado que es de la época anterior a  Gutenberg! Por supuesto que las pusimos al corriente de que la tinta china también la usamos nosotros para algunos trabajos de escuela…pero no quisimos ahondar en detalles, a ver si empiezan a recalcular nuestras edades…tendríamos como 600 años.
A partir de aquí, comienza nuestro raid religioso…porque tenemos muchas iglesias más que conocer.  A pocas cuadras de allí, sacamos fotos a una que no aparece en los mapas…y por supuesto tampoco tiene el nombre en la puerta. Y desde allí vemos otra torre que forma parte de la muralla que alguna vez existió: la Holzturm.

Llegamos a St Ignazkirche, totalmente cubierta por andamios porque la están restaurando o quizás limpiándole la fachada. Pero por suerte pudimos entrar. Que lindos frescos que estaban pintados en el techo. Y mucho dorado…es otro aire.  Si bien hay escenas de Cristo en la cruz, no causa el mismo efecto que en el Dom.  Brilla tanto el dorado,  es como si las imágenes se suavizaran. Y uno se queda maravillado por el brillo…olvidando lo trágico de la escena.

Después llegamos a la Augustinerkirche hasta la entrada, porque cuando pasas la puerta principal, hay otra puerta de vidrio. Igual, estaba linda.

Pasamos al casco histórico de la ciudad a sacar fotos a las casitas  que son la imagen de las postales.  Ahí, se encuentra la plaza Kirschgarten.


Continuando el derrotero eclesiástico, de yapa encontramos una escultura de metal…y sacamos foto. Estaba de camino a St Stephan/ Chagalifenster.  Pero estaba cerrada.  De hecho a las 5 de la tarde cierran casi todas las iglesias… ¡Todavía nos faltaba mucho por ver! ¡Qué bronca! Le sacamos fotos por fuera.
Resignados al paso del tiempo, decidimos hacer un parate en un café…a tomar un café con torta de chocolate.  Pedimos torta de chocolate con pedacitos de pera y chocolate rallado por arriba.  Está buena la combinación.
Como ya era demasiado tarde, pensamos en buscar el auto.  Pero antes…en la placita de la fuente de los niños, ¡encontramos un convento con otra iglesia adentro! La St María.  Y basta, al auto.

Mientras volvemos al auto, encontramos otra estatua…de un hombre, en la punta de un edificio.  Les dejo a Ustedes, la interpretación.

Como para cumplir, nos fuimos en el auto hasta la Christuskirche y cuando le vimos asomando la cúpula no necesitamos más para darnos cuenta que estábamos equivocados.  Otra iglesia de puta madre…Es evangélica y fue construida entre 1896 y 1903.  Tocamos las puertas por todos los costados…pero nos quedamos con las ganas de verla por dentro.

Y ya que estamos por el barrio, vamos a caminar por el río, porque todavía hay luz y quizás podamos ver otras cosas.
Encontramos otros edificios interesantes como la Stadtbibliothek, y también las puertas de cara al río donde señalaban la entrada a la ciudad de Mainz, ya que constituyó un puerto muy importante en épocas pasadas…y ahora también.

Detrás de la puerta, se encuentra el Palacio donde funciona el museo. Y cruzando por la avenida Altmeier Alle Rheim, llegamos a otra plaza donde se encuentra  la columna de Júpiter construida en tiempos del Imperio romano. Tales pilares expresan las creencias religiosas de su tiempo. Se erigieron entre los siglos II y III antes de Cristo, sobre todo en las cercanías de asentamientos o villas romanas de las provincias germanas.

Cerca de ahí, se encuentra el Landtag donde funciona el parlamento del estado de Renania-Palatinado y en frente, vemos el Zeughaus que fue un arsenal.  El edificio barroco fue construido desde 1738 hasta 1740 bajo el principal arquitecto y el ingeniero militar Juan Maximilian von Welsch.

Ya que estamos… ¿Vamos a la St Peter?  Estamos acá no más…le sacamos unas fotos por fuera y nos vamos.  No, Estrellita…ERROR.  Esta iglesia estaba abierta y es hermosísima…acá los favoritos son las ornamentaciones de yeso y los frescos en los techos.




Salimos de allí, y pasamos por un mini arco del triunfo.  Nos vamos triunfales: siete iglesias y un museo.





lunes, 3 de diciembre de 2012

Más fresco, imposible.

Más fresco, imposible
25 de agosto de 2012
Otro sábado hermoso.  Y esta vez decidimos disfrutar de la ciudad en la que vivimos, interpretando el papel de turistas, que nos sale tan naturalmente.
En realidad, dedicamos la mañana a unos menesteres algunos dedicados a gente que lee estas líneas.  Desde el comienzo de clases, creímos conveniente comprar un impresora, ya que en poco tiempo…habrán de pedir algún trabajo de la escuela…y acá no hay ciber cafés…o ciber a secas. También imprimimos algunas fotos, enviamos postales y se nos ocurrió visitar el mercado de frutas y flores que se arma todos los sábados por la mañana en una plaza de por allí cerca.
Pero mientras caminábamos por la peatonal, nos encontramos con diferentes escenarios armados y coros entonando diferentes canciones. El primero que vimos, era de gente adulta; luego pasamos por uno de niños  (un promedio de 10 u 11 años), otro de mujeres y así hasta la plaza.  Cada escenario con sus parlantes, instrumentos y micrófonos.  No  recordaba que este 25 es la “sing city” en Saarbrücken.  Desde las 11 hasta las 20 horas habrá presentaciones de diferentes grupos y estilos musicales.  Pero cuando llegamos a la plaza, un escenario bien grande, con luces estaba en medio.  El primer grupo (casualmente el que más me gustó) mezcló dos géneros musicales…rock and roll y una pieza musical de la ópera.  Eran seis o siete en escena entre bailes y “duelos musicales”.  Después se sumaron más bailarines y cantantes interpretando canciones de Génesis…y otros artistas de habla inglesa. 
Tanto baile, tanta música…Estrellita movía los pies, pero Germancito creo que no entendió la indirecta…no importa.  La cuestión es que todo era alegría sobre el escenario…y abajo el público alemán exaltado… aplaudían tres.
Aunque las demostraciones de entusiasmo pudieran ser pobres, hay un dato que no se puede despreciar: la plaza estaba llena y los bares con todas las mesas ocupadas. Por lo tanto, les gustaba lo que escuchaban y veían. Con tanto entusiasmo, no daban ganas de volver a casa, así que decidimos almorzar en uno de esos bares y de paso, presenciar otro recital ya que cada presentación dura 30 minutos.
Germán y yo, pedimos unos “paninis” (sándwiches) de pavo y de carne mientras que las nenas pidieron una pizza para compartir. 
El siguiente grupo era más numeroso e incluso trajeron instrumentos (un órgano y tamboriles).  Ellos también interpretaron canciones conocidas.  El tercer grupo era de mujeres y cantaron algunas canciones en francés, y hasta una pieza musical de teatro (una canción muy conocida que habla de Hollywood)
Todo muy lindo, muy rico, muy bello…pero vamos a casa.  Germán necesitaba estudiar y hacer la tarea de alemán.  Con la promesa de volver a la noche para cenar en un barco restaurant que está amarrado en el centro, Estrellita se fue sin hacer puchero.
Siendo las 20 horas, ya estábamos listos para salir nuevamente.  Cómo muchos saben con el tema de las capitales y ciudades importantes hay que dar dos mil quinientas vueltas para ir a un lugar porque no se puede doblar en cualquier esquina…y cosas así.  Estuvimos media hora dando vueltas, para llegar al estacionamiento del teatro (que está a metros del río) y poder tomar el sendero que bordea la margen del Saar. Así caminamos un ratito y llegamos al barco: cerrado. Con cierto pesar y el coro de niñas repitiendo “Mc Donald, Mc Donald” decidimos volver a la plaza y elegir otro lugar.  Después de todo…si  Saarbrücken es conocida por algo, es por la variedad de restaurantes con  de platos de todo el mundo. 
Hallábamos en la plaza e intentamos adivinar dónde pudiéramos pasar un buen rato. Nuestro duda era entre un restaurant alemán de minutas y platos muy sencillos, decorado con utensilios de cocina de cobre y hasta un tonel recubierto en el mismo metal…y un restaurant francés (Allain Rossi) con vela en la mesa…una rosa y luz tenue…¿Adivinen por cual nos decidimos?
Entramos y enseguida el mesero nos dio a elegir entre tres mesas para cuatro.  Quizás fue el hambre que tenía…lo que anuló mi olfato, mi vista…y acentuó mi tozudez innata. Apenas nos sentamos, noté al lado de la vela y del florero con una rosa de unos cuantos días, un lapicero lleno de crayones….Bueno me dije, son considerados con los niños pequeños (no veía a ninguno en ese momento) y apoyé mis manos en el mantel…que era de papel.  Mejor dicho, primero se colocó un mantel blanco de tela (que es lo que cuelga de las mesas a los lados) y sobre el mismo un mantel de tela…blanco, casi invisible hasta que uno lo toca.
Nuevamente el mesero se presentó con la carta y también colocó en una silla, una pizarra con los platos sugeridos de la noche.  Este mesero era un tanto peculiar…vestía una remera blanca, jeans y un olor a cigarro que ni el mejor perfume de Francia podría disimular el aroma. Me pareció extraño que no llevara un delantal puesto…pero bueno Estrellita, vos sos muy estructurada…y un sábado a la noche hay que dejar las convenciones en casa…
La carta, escrita en francés y alemán no daba mucha idea de los ingredientes.  Es más, creo que algunos platos debían de tener nombres…que no dan pista de lo que están hechos.  La luz…tan romántica y tenue se tornó inútil.  A medida que pasaban los minutos, íbamos adivinando palabras.  Llegamos a la conclusión que esos platos contenían carne roja.  Listo, basta para mí.  Quiero esto…y para las nenas pedimos unas “tartés de boeuf de bla blá ble blé” con una porción de papas fritas. 
Llegó el mesero nuevamente, Germán emitió la orden en ingalemánitalianich y esperamos.
Primero nos trajeron las bebidas y unas rodajas de pan.  El jugo de naranja, juramos que era el mismo del supermercado.  Y las rodajas de pan…no podemos jurar que eran del supermercado, pero ¡sí del día anterior! 
Nuestra mesa, tenía vista a la cocina.  Se observa  a tres o cuatro cocineros y Sara me dice: mamá, los chefs miran para acá… No les des bolilla hija, deben estar aburridos. 
Nuestros platos tardaron como media hora en llegar.  Pero finalmente la espera terminó y recibimos…la comida.
-Mamá… (otra vez Sara), los cocineros se ríen-. No les des bola hija, seguro se están contando chistes entre ellos.
Todavía sigo sin saber que cené.  En mi plato, había varios trozos de carne con huesos (estimo que era un puchero o algo así) ensalzados con un jugo marrón espeso y dos papas (del tamaño de mis dedos) hervidas.
Germán, un pedazo de carne asado por fuera y color rojo por dentro  y una guarnición de papas fritas.
Y las nenas….una bola de algo que era como salamín pasado por la procesadora,  la guarnición de papas fritas y una ensalada de lechugas que acompañaba al plato.
Apenas probaron la tarté…dijeron algo así como “puaj….”  Entonces probé yo también, como animándolas…nada puede ser tan feo. Lo probé, y era una mezcla de salame…muy fuerte, con pimienta y cebolla…Quizás con el pan quede más rica, sugerí.  Tal vez si lo comés con una papa frita…les alentaba yo.  Pero no  hubo caso…las nenas se declararon inapetentes y su papá y yo comimos unos bocados más…porque el plato era relativamente caro y bueno... ¡Tampoco se puede tirar así la comida!
En medio de la penumbra…decidimos dejar de sufrir y pedir la cuenta. Vuelve nuevamente el mesero y le dice algo a Germán…Algo que interpretamos como “no les gustó el plato a las señoritas”.  –No, le dice Germán, no era lo que pensamos  (todo en inglés).  Entonces, Germán habla algunas palabras más (yo no escuché, pero Germán me lo dice apenas el mesero se retira) y luego me dice “era carne picada cruda”.  ¡¿Qué?!  ¿¡Y no nos podía decir eso antes?!  Creo que las nenas estaban esperando a que dijéramos “es una broma”…pero eso no sucedió. 
Al poco tiempo trae la cuenta: 77.20 (para que tengan una idea, de que no fue un regalo la cena).
¡Qué cena complicada!  Y ya las niñas tiraban la bronca.  Es que seguramente, donde decía “Blablá, bleblé” tal vez dijera “cruda”…no sé.  ¡Era UNA palabra! ¡Una palabra! Me defendía yo. 
Igual, ya todo era inútil, nos fuimos a casa para bajar la cena de la Edad de Piedra (sin fuego) con helado.
 Yo me quedé reflexionando sobre la penumbra y una rica cena…sobre el romance y tener hambre…y saqué conclusiones interesantes:
Es verdad eso de que los platos entran por la vista…o sea,  si hay velas mejor no ordenes comida;
Es mejor ponerse románticos con la panza llena;
Y si los cocineros te miran y se ríen, definitivamente estamos al horno (nosotros- y no la comida).









viernes, 30 de noviembre de 2012

Luxemburgo, capital del país.

Luxemburgo (capital)
18 y 19 de agosto de 2012
Esta ciudad es para ver de día y de noche o sea: quedémonos  un fin de semana, reservemos un hotel (baratito) y disfrutemos de los edificios iluminados por las lamparitas.
Por suerte, la capital de Luxemburgo no está a más de 90 kilómetros de Saarbrücken, por lo que el viaje duró poco.  Con la consigna de: en una valija entra todo (léase: Estrellita no guardes medio armario en la valija) enseguida partimos a las 10 de la mañana del sábado.
Apenas llegamos, buscamos un estacionamiento temporal, ya que al hotel, podíamos acceder recién a las 14.00 horas. Encontramos uno debajo de la “Pl. des Martyts” (Plaza de los mártires) dedicada a todas las personas que murieron víctima de los Nazis. Y como fondo, se encuentra el edificio ArcelorMittal, la mayor compañía siderúrgica del mundo.  Parece que les va bien a los muchachos…



Continuamos paseando por la Avenue de la Liberté y nos encontramos unas cuadras hacia el puente, con el Musée de la Banque y la Banque  et Caisse d’Epargne de l’Etat (el museo de los bancos y las cajas de ahorro).
Ya estamos cruzando el puente, y el día promete mucho calor.  Estamos pasando por un valle profundo, hay un parque arbolado y un hilo de agua atraviesa tímidamente. Ya se observan las simetrías del jardín francés.  Esta ciudad…diría el país entero, es el primo de Francia.  Los dibujos geométricos están presentes.



Cruzamos el puente y llegamos a la Avenue Marie Thérése y comenzamos a caminar hacia el centro.  Desde arriba, vemos la Plaza de la Constitución.  Ya desde cierta distancia, vemos el Pont Adolphe (el puente que cruzamos).  Parece que cruzara un río de árboles.



Casi sin darse cuenta, entramos en las peatonales donde las tiendas de marcas reconocidas se dan cita. Y por dar la vuelta a la esquina (en busca de la oficina de turismo), desembocamos en la Plaza de Armas, con su fuente (que raramente estaba sin agua) y el mercado de pulgas  a pleno. Y también en el trayecto, le saqué foto a una verdulería que si la miran rápido no parece que vendiera frutas y verduras, es más bien otra boutique.




Nos encontramos con un Resto Bar argentino, y aproveché para preguntar dónde se puede comprar yerba…lamentablemente, la dueña (la argentina) estaba de vacaciones en España me dijo el mesero con acento del altiplano y que no tenía acceso a la lista de proveedores.  Y bue, me felicito por intentar.  Ya me voy a encontrar a una Taragüí o Cruz de Malta arrumbada en algún rincón de almacén de una metrópoli.

El Resto Bar, está pegadito al “Theatre  des Capucins”  y luego, en busca de la sombra nos fuimos acercando al río. Nos encontramos con la “parte española” de la villa… (Una villa muy bien llevada).  ¡Miren hasta dónde habían llegado los españoles! La arquitectura se torna más sobria, y nuestro primer contacto con los escalones… Muchos peldaños hacia abajo, y previa sesión fotográfica de la  torre de vigilancia, caminamos por un sendero de madera observando los faroles típicos de calles españolas. Hay tramos en los que no hay escalones; hay caminos con cierta inclinación en donde tenés que “poner el freno de mano” al bajar.

Una vez en el fondo (de la villa) vemos las callejas y las casas sencillas sin adornos, en colores otoñales.  Las casas no tienen mucho espacio para los jardines así que se improvisa, en las calles poco transitadas,  una terraza o un pequeño espacio verde en las veredas.  Llegamos a la primera torre en el extremo de un puente viejo.  Desde allí, se observa más arriba, el nuevo viaducto donde cruzan los autos.  También cruzamos este puente de piedras y encontramos un gatito muy simpático que saludó a las nenas.  Una vez del otro lado (ya estamos en la otra torre) caminamos por la villa hasta la iglesia, católica en este caso.  Y estaba cerrada…así que volvimos nuevamente hasta la torre del puente, para seguir subiendo escaleras porque Estrellita quería llegar hasta la punta y ver el tren pasar.  Tantos escalones, nos dolían los músculos de las piernas. No digo piernas directamente, porque todavía es muy temprano para decir eso.  Pero el esfuerzo no tardó en hacerse notar. Y subimos y subimos más allá de las vías para poder tener un panorama completo de la villa española.  Cuando bajamos para poder cruzar nuevamente, pudimos sacarle una foto un tren que justo pasó.

Entre tantas postales hermosas, encontramos una que nos daba envidia.  Con treinta y pico de grados al mediodía, una piscina merecía una foto.

Pasando por “las tres torres”, volvemos al centro de la ciudad.  Nuevamente aparecen los adornos que se contorsionan en los edificios.  Pasamos rápido por el frente del museo de historia natural y caminamos por una calleja que si fuera de noche, tendría mis dudas…pero como eran las 13.00 nos animamos. Y quizás el peligro no está en las calles…acá estaría dentro de los bancos (je je).  Muy cerca de allí, nos encontramos con el “Chambres des deputes”  (cámara de diputados) o más conocido como “Palais Grand Ducal”. La peligrosidad del lugar amerita custodia.  Un soldadote rosado provisto de una panza generosa y su armamento.  Debe ser bravísimo este buen soldado, porque había uno solo custodiando semejante edificio… es una señal inequívoca del riesgo que significa andar por aquí. Nosotros (argentos) tomamos nuestras precauciones extras y miramos a ambos lados y me agarré bien fuerte el bolso.



De allí, pasamos por la Place Clairefontaine donde hay una estatua muy linda de una mujer y terminamos con otra iglesia, en este caso evangélica.  Era más modesta, en comparación con las visitadas en otras ciudades, aunque no dejaba de ser bonita. A la vuelta, nos esperaba Notre Dame y también merecía fotos.  Aunque para ver a Notre Dame, hay que ir a Paris…


iglesia evangélica

interior de la iglesia evangélica

Notre Dame, Luxemburg.

Y de soñar con Paris, nos fuimos a Mc Donald para almorzar algo.
Pegamos media vuelta y nos encontramos con la dorada Gëlle Fra, monumento dedicado a todos los voluntarios que lucharon al servicio de las fuerzas armadas en la 1° Guerra Mundial.  Y unos pasitos más, pasamos por el casino (pasamos por el frente).

Por fin se hicieron las 14 horas y llegamos al hotel.  Descansaríamos hasta las cuatro, salir antes sería como cocinarse vivo.
Con la cola de caballo lista y las hebillas de flores nuevamente acomodadas, volvimos a salir.  Intentamos cortar camino y ganar sombra pasando por un parque. Además de pasear sin preocupaciones, había un par de grados menos entre la arboleda. 
Salimos del parque y llegamos a una de las plazas donde estaba el mercado de pulgas, aunque ahora estaba desierta.  Encontramos una fuente de agua potable donde la gente recarga sus botellitas de agua.  El agua sale bien fresquita, es un alivio para esta tarde.  Germán pudo sacar fotos a su antojo y a todos lados. 
En medio de tantas cosas extrañas, nuestros ojos se posaron en algo conocido: la camiseta del Diego.  Estaba en una vidriera de una casa de relojes.  Y también estaba el reloj de James Bond…por supuesto, eran relojes carísimos. 

Otra vez, con ganas de perdernos entre las calles, sacamos fotos a las fachadas de los edificios porque son bellísimas. Hasta que llegamos a la siguiente curiosidad: una motoneta blanca, con el casco rosa y un bolso porta mascotas en rosa y negro.  Lo que no vimos (nos dimos cuenta al día siguiente) es que estaba estacionada frente a una tienda de mascotas: mascotas fashion. Los collares de brillantes para perros y las camitas para las mascotas en cuero y detalles…
En busca del balcón más bello del mundo, o mejor conocido como “Chemin de la Corniche” pasamos delante de la Iglesia St Michel, a la que entramos (obviamente) y nos brindó un respiro, ya que al tener muros tan gruesos, estaba muy fresco ahí.


Y por fin, donde se encuentra la rosa de los vientos, indicando las direcciones y distancias de otras ciudades importantes, nos disponemos a disfrutar de la vista que ofrece este balcón.  Y sin dudas que es muy bonito, pero quizás me falten algunas ciudades más por recorrer (y comparar) para asegurar que es el más bello del mundo.  Desde ahí, vemos el valle y edificios importantes como el “Centre de Rencontre Cultural Abbaye de Neumünster”, el “Musée de histoire naturelle, las Casemates du Rock, el río y las casas que se encuentran del otro lado.
Esta cornisa, es bastante ancha.  De hecho es una callecita y a nuestras espaldas hay casas y pequeñas oficinas de profesionales.  Nos sacamos una foto en una puerta de tantas.  ¿Cómo será trabajar acá todos los días?  ¿Llegaría uno a tener el mismo humor con un paisaje así?
Caminamos por la calle hasta llegar a la “Cité Judiciaire” (villa judicial)  Aquí se agrupan todos los edificios que tienen que ver el poder judicial. Encontramos la biblioteca judicial, tribunales, el palacio de justicia, la corte superior, etc. Está todo juntito y por ser sábado, sus calles están vacías.  Sólo turistas visitan la zona, y me atrevería a decir que muy pocos.  La mayoría se quedó sin piernas para llegar hasta acá. 

Dando la vuelta, encontramos otro edificio “Ancienne Caserne de la Compagnie des Volontaires” se trata de una casa que les daba asilo a los que prestaron servicios durante 1881 y 1910.
Cruzamos al islote para ver de cerca los edificios de miramos desde el balcón.  Otra vez, casas con flores…o mejor dicho flores adornadas con algunas casas.  Bancos de madera dispuestos en las veredas.  Había una casa, toda pintada de rosa viejo y en sus ventanas colgaban maceteros con flores del mismo color.  De más está decir, que Estrellita se sacó foto ahí. 
En nuestro recorrido, encontramos que esta ciudad, también convive con calles de agua. Ahora vemos la cornisa desde arriba y a la vera del río hay arbustos de frambuesas y también manzanos.

Nos dirigimos a la “Abbaye de Neumünster”, convertido en centro cultural.  Y también vemos las Casemates, son fortalezas y pasajes construidos alrededor del siglo X por el conde Sigefroi. En los muros, crecen yuyos y algunos tienen flores silvestres. Desde la abadía se la ve y será una de nuestras visitas del domingo.  Pero mientras mirábamos el paisaje, las nenas y Germán se sentaron en unos banquitos con una mesa: era un monumento, pero igual se podían sentar.  Cuando se fueron, había una placa que decía (en francés, alemán e inglés) “donde haya un hombre y una mujer comendados a vivir en la pobreza, los derechos humanos son violados”. Creo que una mesa es bastante representativa…



Y de tanto caminar, intentando hallar un puente para volver…llegamos a un barrio en restauración…parecía como si lo hubiesen bombardeado hace cinco minutos. ¿A dónde mierda estamos, Germancito?  Retomamos el camino, y nos encontramos nuevamente con el jardín y más escaleras… A esta altura, subimos y bajamos muchos escalones.  El valles tiene centros de metros de profundidad y terminamos en una calle donde había muchos pubs y restaurants.  La gente ya se disponía a tomar su quinta, sexta cervecita? Encontramos un pub abierto las 24 horas, pero nosotros estábamos buscando helados (como es costumbre).  Por suerte hallamos el puente y no sé cómo, también encontramos un elevador.




Ahora sí, podemos decir que los pies caminaban solos.  Desenchufamos los nervios de las piernas, porque tantas escaleras nos mataron.  Además, los peldaños no son…ni parejos ni lisos.  En algunos casos pueden ser restauraciones, pero imitaron a los originales (hechos siglos atrás) tal cual eran.
El elevador nos llevó prácticamente a las puertas de Notre Dame (cerrada por restauración) y a la Biblioteca Nacional. 

Nuestro primer día estaba por terminar.  Nos fuimos al hotel para prepararnos para la cena.  Estrellita quiere ir a un restaurant francés…paquete.
Cuando era chica…mi abuela se cambiaba la ropa.  No estaba con la misma ropa por la mañana que por la tarde.  No entendía bien por qué…pero la tarde, era la posibilidad de salir a pasear y las tareas de  la casa ya estaban hechas.  Esto de ir a cambiarme sólo para volver a pasear y cenar (sin hambre), me dio cierto placer.  Dispuestas a reencontrarnos con el atardecer en Luxemburgo y volver a ver algunos edificios en colores.

Más tarde, tomamos el auto (porque Estrellita usaba zapatos de tacos muy altos y finos) y llegamos a dos cuadras de la plaza, donde muchos restaurants se concentran allí. La noche, menos calurosa que el día, se portó excelente. Ni una hoja se movía, eso significa que, permanecí peinada.  Dimos una vuelta (¡la vuelta al perro…o a la perra!) mirando los diferentes lugares, nos decidimos por un restaurant que sin lugar a dudas era francés: Café Francia.  Era divertido, porque decía “café” pero tenía carta con platos y demás cosas.  Enseguida conseguimos mesa.  A mí, “madame” y las niñas “mademoiselle”.  ¡Qué lindo!  Las niñas pidieron pollo con papas fritas y también venía acompañado con un adornito en verduras (del tamaño de un prendedor), estilo francés… Estrellita, pidió carne con salsa de champiñones y brócoli! (lo último fue sorpresa…) y Germán, salmón.  La cena llegó bastante rápido, dentro de los tiempos franceses y las porciones cubrían perfectamente las necesidades nuestras.  De hecho, no pedimos postre porque ya no podíamos comer más. 

Luego, hicimos nuestro mini tour nocturno y sacamos fotos de algunos lugares por donde pasamos de día, ahora a la luz de los faroles…todo era amarillo.  Incluso nosotros salimos verde amarillentos. Tuvimos algunos inconvenientes técnicos para sacar fotos, ya que salían verdes con el tema de estos faroles. 

La “Chemin de la Corniche”  es más lindo…hay luces de otros colores, como el violeta asomando desde las Casemates.  Volvimos al centro, caminando muy despacito…porque Estrellita es elegante.  Y la elegancia implica caminar sobre tacos de 10 centímetros (finos) sobre callecitas empedradas…y un tropezón no encaja con toda esta historia.  Pasamos por unos cuantos bares donde comenzaban a agruparse los más jovencitos…que se bañaron y van por su venteaba cerveza del día.
Tanto glamour cansa. Siendo las 23 horas, nos fuimos al hotel.
19 de agosto de 2012
Tempranito a la mañana nos levantamos re contentos y dispuestos a dejar el hotel para desayunar e ir directamente a las famosas Casemates que nombré tanto y finalmente las visitaremos por dentro hoy.
Volvimos a la plaza donde el mercado de pulgas había vuelto. Nosotros desayunamos en otro café francés: Café de París. Y mientras elegíamos nuestros postres, una orquesta comenzó a tocar en el kiosco abriendo una serie de conciertos de verano.  Comenzó a las 11 en punto de la mañana.   Los postres merecieron fotos también, porque si son famosos los franceses es por la presentación de los platos…minis obras de arte.

Y por fin, con otra monedita en mi colección de monedas del mundo bajamos a estas fortificaciones del siglo X  que fueron ampliadas y mejoradas durante la ocupación española del siglo XVII.  A medida que vamos bajando, a las nenas les gustaba más y a mí…me preocupaba.  Los muros más estrechos, las escaleras caracol de peldaños desparejos e irregulares obligándonos a bajar tomados de la baranda con las dos manos…y los muros se hacen más angostos y la luz…desaparece en algunos trayectos.  A Estrellita ya no le gustaba mucho la idea de “seguir bajando”.  En  mi cabeza trataba de imaginar a 1200 soldados con los cañones prusianos moviéndose por estos túneles y mirando por las troneras. También guardaban sus caballos y había herrerías, y panaderías sin agua, sin luz, con una mugre inimaginable. Todos ahí metidos resistiendo bombazos, o mirando cómo se acerca el enemigo y sin lugar a donde escaparse: solo queda seguir disparando con lo que tengan.  Y para que vean que no exagero, en el folleto advierten que hay 450 escalones en el recorrido.

Y quizás, acercándonos más en la historia.  La gente se refugió en las Casemates durante la 1° y 2° Guerra Mundial. 35.000 personas encontraron refugio ahí adentro y con las mismas condiciones que en el siglo XVII.
Con todo eso en la cabeza, Estrellita se preocupaba un poquito…con los pasajes sin salida y los roces de la gente por intentar subir, y nosotros por intentar bajar. 

Hoy la vista desde las troneras, no son paisajes de destrucción.  Todo lo contrario, es un valle hermoso con árboles frondosos y casas con flores.  Salimos de la fortaleza subterránea y retomamos el camino por el parque  a descansar un poco.
Encontramos un par de bancos alejados del sendero bajo al resguardo de las ruinas de las Casemates.  Nos quedamos sentaditos respirando aire fresco…hasta que se me ocurrió mirar hacia arriba.  Eran como 15 arañas (bien negras de cuerpo chiquito y patas largas) todas juntas unas encimas de otras…sobre mi cabeza y la de Germán.  De pronto, ya no necesitábamos más aire fresco…nos dieron ganas de caminar rápido.
Retomamos el sendero y llegamos hasta una lomada de pasto verde brillante, se llama “Vallée de la Pétrusse” a donde Paula quiso subir.  Nosotros le hicimos de apoyo logístico desde la base y la filmamos en su ascenso y descenso.  Ella tan agradecida, nos regaló un resbalón y una sentada de traste.  Nosotros le regalamos risas.

Continuamos caminando hasta la Plaza de la Constitución, por supuesto que también había escaleras de adoquines.  A esta altura podría decir que, lo romántico hace doler los pies.

Finalmente llegamos hasta arriba y nos fuimos a conocer la zona moderna de la ciudad.  Donde también se halla la Galería de arte “Mudan Luxembourg”.  Y acá…sí que se me cruzaron los cables…y se mezclaron los esquemas.  El arte da sorpresas…

Esta Galería es moderna, pero aquí no encontré cuadros pintados con formas inentendibles.  Aquí encontré arte en otras expresiones: hecho con películas, música…fotos.   Y me di cuenta, que quizás una sola pieza (si la miras individualmente) no tiene la fuerza del mensaje que se pretende transmitir; hay que ver toda la sala del artista junto.
Algunos de los artistas que conocí, y de los que me pude llevar algo…por ejemplo de esta mujer: Sanja Ivekovic y su trabajo “waiting for the revolution” .  Es croata, y aborda diferentes temas desde lo político hasta la violencia contra la mujer.  Lo expresa a través de films y fotografías.  Pero quizás una de sus obras más controversiales, fue la Lady Rosa of Luxemburgo, una réplica del monumento conmemorativo de la guerra que se encuentra en la Plaza de la Constitución de la ciudad de Luxemburgo y que dedicó a la política alemana asesinada en 1919. Ivekovic retiró la Nike original y la reemplazó por una mujer embarazada. En el pedestal inscribió, además, una serie de leyendas en inglés, francés y alemán que rezaban: La Résistance, la Justice, la Liberté, L'independece-Kitsch, Kultur, capital Kunsti-Whore, Bitch, madonna, Virgin. La intención de la artista en este proyecto fue subrayar la enorme importancia del papel jugado por las mujeres en la resistencia a los Nazis durante la Segunda Guerra Mundial, un papel sistemáticamente silenciado durante décadas.  Hasta acá, podría decirse que todo es normal…bueno, no es así.  Este monumento está en la Galería de Arte porque cuando fue emplazado junto al otro (la dorada Gëlle Fra) generó un escándalo terrible al punto tal que fue retirado a los pocos meses de su inauguración. No sólo por las inscripciones en la base, sino porque también estaba dedicado a esta mujer: Rosa de Luxemburgo, una militante socialista (que estuvo en contra de que Alemania entrara a la 1° Guerra Mundial).  Digamos que una estatua de una socialista, no encaja en Luxemburgo y por supuesto despertó mal humor entre los banqueros.  Así lo cuentan los diarios del momento, que también están expuestos en la sala… ¿vieron lo que hace una estatua de una mujer embarazada y la inscripción de “puta, virgen, etc. etc.”? Y esto no pasó en las décadas del 50’ o 60’…esto pasó en 2001. 

Otro artista que podría decir “clásico” entre los modernos es Steven C. Harvey, un inglés; hizo dibujos a lápiz en blanco y negro sobre naves futuristas y el destino de la raza humana y los demás animales.  Su visión es bastante pesimista sobre el tema…pero los dibujos de las naves espaciales son increíbles. Su exposición se llama “Vehicles”.
Y por última, así no se hace tan pesadita la historia, vi algo de la artista Su Mei Tse de la China? De Inglaterra? (No sé, porque dicen que es hija de una china y de un inglés).  En este caso, era una fuente blanca con su angelito en la punta, del cual brotaba tinta negra.  Su trabajo intenta responder a la pregunta de cuál podría ser el lenguaje universal, y alcanza la armonía más completa expresándose por medio de estrategias neo surrealistas que incorporan símbolos y metáforas que se apoyan en la inmediatez y la poesía de sus materiales y en un profundo interés por el gesto”.  Esta explicación sobre la artista, la encontré en internet en la Fundación Joan Miró y me pareció una explicación de la obra bastante entendible para mi… mente chiquita.

Por supuesto que también hay salones en los que mi cabeza se mete, figuradamente hablando, dentro de un hoyo como la avestruz, porque no hay manera de que entienda: pedazos de cartones de diversos colores encastrados unos con otros de un par de metros de altura… todavía no le hallo la vuelta a estas cosas.
Y así de corrida, vimos una habitación de estilo gótico muy chiquita en comparación con las demás, donde un artista exponía sus  cuadros hechos con radiografías.   Sus imágenes eran impactantes…porque eran imágenes (cráneos) de personas besándose…

En la galería, se nos fueron unas dos horas largas…y una vez fuera de ahí, dimos una vuelta para mirar nuevamente la ciudad (la parte antigua) desde allí.  A nuestras espaldas había otro museo, pero sólo le sacamos fotos desde afuera.  Todavía nos quedaba ver el edificio de la filarmónica y otros modernosos con sus cristales en dorado y plata. Entre tantos, también sacamos fotos  al edificio de la Corte Suprema de Justicia de la Unión Europea. 



La ópera

Sin plantas del pie…nos subimos al auto, tomamos la Avenida JFK (la gente de Luxemburgo, es gente agradecida) y ya emprendemos nuestro camino a la heladería (¡no crean que Estrellita, se va a quedar con un domingo sin helado!) y otra vez, otra orquesta en la plaza…porque la seguidilla de conciertos de verano continuaba. 

Escuchaba la canción  y se me hacía familiar.  Estaban interpretando las melodías de la película “La Sirenita”.  Y qué puedo decir antes de irme…solo dejarles unos versos:
“Y poder ir a descubrir,
qué siento al estar ante el sol.
No tiene fin, quiero saber más, mucho más.”

Fin.