domingo, 16 de diciembre de 2012

Worms, Deutschland.

Worms
2 de septiembre de 2012
Llegamos a Worms y nos pasó algo inusual, veíamos el signo de “Parking” pero el estacionamiento…no estaba.  Ojo, no es la primera vez que un estacionamiento se encuentra debajo de una plaza, ¡pero esta vez no encontrábamos la entrada! ¡Ah!
Por fin, después de unas vueltas…hallamos la entrada.  Muy mal señalizado estaba este estacionamiento.  Por suerte la plaza donde estaba es bastante conocida e incluso está señalada como punto turístico.   Estamos en la Ludwigsplatz mit Obelisk.

Desde allí, caminamos por las peatonales, mirando los edificios de los comercios hasta que llegamos a Friedrichskirche, una iglesia que estaba cerrada (¡ufa!).  Seguimos caminando y llegamos al Rathaus y al Marktbrunnen. Vemos la “Fuente de la Justicia” que los vecinos construyeron en su momento para asegurar el abastecimiento de agua potable. Las figuras son: Neptuno, Hércules y la Justicia.  Nos pareció raro ver la bandera de USA y de Israel en la plaza, no había nada que explicara eso.  Al lado del Rathaus se encuentra la Dreifaltigkeitskirche (que también estaba cerrada) Se trata de la Iglesia de la Trinidad; después de un incendio atroz fue reconstruida desde 1709 hasta 1725 en el estilo barroco por el magistrado de la iglesia luterana de la ciudad.  Después de  su destrucción en 1945 los interiores fueron reconstruidos en el estilo de los años 50. Quizás, llegamos a la ciudad más esotérica del Rheim… porque el reloj del Rathaus, es por lo menos, extraño. Detrás del Rathaus, hay un pequeño jardín, con un letrero en varias direcciones para encontrar el paraíso.

Friedrichskirche

Fuente de la justicia

Rathaus

Dreifaltigkeitskirche

En nuestro paseo hasta el Dom, encontramos otra fuente y una planta un tanto extraña…por el color.  Era una especie de acelga anaranjada…rarísima.
Estamos llegando al Dom St Peter. Es la catedral más pequeña, pero la más elegante de las tres catedrales imperiales románicas situadas en el Rin.  Parte de este imponente edificio, situado en el punto más alto del casco antiguo, data de la época del obispo Burchard, que ocupó un cargo en la ciudad de Worms entre 1000 y 1025.  Hay una estatua del obispo en la entrada a la catedral.  En la misma plaza, hay una reproducción en metal de la catedral y también me cazaron (fotografiaron) en plena tarea de recolección de postales… Dando una vuelta a la catedral y alzando la vista descubrirán en lo alto muchos otros animales curiosos, como por ejemplo al llamado constructor sobre cuyos hombros reposa un mono, el legendario perro salchicha de la catedral y una rata que en aquella época llevó consigo la peste. Y entramos.

Dom St Peter
Será la catedral más chica, pero insisto con el tema de la iluminación.  En este caso, van a ver que la luz  que cae sobre los dorados les da un aspecto de tesoro de piratas  que uno tiene la oportunidad de descubrir.  Una diferencia que notó una de las melli es que el órgano de la catedral pareciera estar suspendido en el aire.


 
Adentro, hay otra reproducción de lo que fue la catedral con otros edificios que estaban a su alrededor. Y a un costado en una escalerita que iba al subsuelo…no decía nada, apenas pedía una limosna de 10 centavos de euro.  Pusimos las moneditas y bajamos tímidamente con la idea de ver un par de tumbas a lo lejos (como nos pasó en Mainz)…pero no. Con decirles que las nenas bajaron vieron y salieron inmediatamente.  Yo bajé y me encontré con muchas tumbas…la de los Salias (una dinastía que gobernó Franconia, así se llamaba la región en ese entonces).  Entre ellos Conrado el rojo. (No sé cuál es) un rey de la Edad Media. Y digamos que más cerca de lo que yo esperaba…

Cripta en el Dom St Peter.
Salimos de la catedral y recorrimos los jardines donde alguna vez hubo edificios,  según mostraba la reproducción del interior de la misma.
Casi pegada a la catedral, encontramos restos de la Muralla Romana.  Existe desde el siglo IV y circunvalaba un área más  pequeña que la muralla medieval. 


Parte de la muralla, detrás el Dom.
Al lado de la catedral hay un jardín donde hay un Antiguo Palacio Imperial y Episcopal destruido en 1689.  Se situaba en el actual parque del Heylshof.  En el palacio tuvo lugar el encuentro entre el emperador Carlos V con el Dr Martin Lutero el 17 y 18 de abril de 1521, hecho histórico de transcendencia mundial.  En su lugar se construyó un palacio de estilo barroco en el siglo XVIII que fue destruido en 1792. Hay una famosa frase de Lutero que es: “porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable”…y se ve que desde ahí, se armó la gorda… ¡10 días estuvo Lutero en Worms! ¿Y para qué más, no? Si con eso alcanzó, repartió y sobró.
En ese jardín, hay pasto quemado marcando el lugar donde estaba el palacio que destruyeron después.
 
Saliendo de allí, hay uno monumento a las víctimas del fascismo. Y otra cosa curiosa, es la cantidad de dragones de colores que se reparten en la ciudad.  Con las nenas vimos 4: rojo, azul, blanco y naranja.
Volviendo al tema de Lutero, llegamos al monumento más importante y más grande del mundo. Por supuesto, ubicado en una plaza con canteros floridos y otra acelga de color rosa.
Monumento a Lutero
Acelga rosada
Rondando las 13.30 horas nos fuimos a la estación de tren porque habíamos visto un Burger King.  Ya podría hablar de nuestro progreso en cuanto a solicitar un menú y  cosas como esas.  También entendemos cuando nos preguntan si comemos en el lugar o es para llevar. Es bastante común esa pregunta.  Por ejemplo, en la mayoría de los cafés preguntan si es para llevar o si lo tomás en el salón.  Nosotros no tenemos la costumbre de caminar con una hamburguesa en la mano…así que contestamos algo así como “hier, bitte” (Aquí, por favor).  En esta sucursal, el baño no es gratis.  Hay que depositar 50 cent de euro para que la puerta se abra y puedas acceder.  La verdad es que no me pareció correcto, pero bue…hay cosas que todavía no entiendo. 
Salimos de ahí, y vimos una casa con muchas señales de tránsito adornando el garaje. Una decoración medio rara…aunque cada loco colecciona lo que quiere ¿no?
Y ahora nos ponemos serios…vamos a entrar al cementerio judío.  Las fotos en blanco y negro van por mi cuenta…me parece que esta realidad se refleja mejor así. Aunque tampoco se angustien tanto.  El cementerio se llama “Heiliger Sand” (Arena santa).  La piedra más antigua (la lápida más antigua) data de 1076 pero algunas piedras podrían ser más viejas.  Lamentablemente, están tan gastadas que ya no se puede determinar (aún) si tienen más años.  Cerca del acceso se ven las tumbas de Rabí Meir de Rothenburg y Alexander ben Solomon Wimpfen Süβkind, completamente cubiertas de pequeños papeles y piedras como símbolo de un respeto especial.   Cuenta la leyenda que el rabino fue capturado y murió en la cárcel, pues se negaba a que la  comunidad pagara un elevado rescate por él.  Pero Solomon Wimplen rescató su cadáver y le enterró aquí, donde él mismo descansó a su lado.  Les decía que no se angustiaran tanto, porque el cementerio fue cerrado en 1911.  Todas estas personas vivieron y murieron antes de la 1° Guerra Mundial.  Por supuesto que en mil años hubo otras guerras (Tenemos la de los 30 años, por ejemplo) pero creo que ninguno de ellos se hubiese imaginado lo que pasaría en unos años a futuro.

Hoy, Worms  cuenta con otro cementerio judío pero ya con uno alcanza. ¿No?
Nuevamente en la calle, seguimos caminando y pasamos por un bar que según el cartel tiene 200 años de antigüedad…así que sacamos foto. Bah! Cumplió 200 años en 2008…
Llegamos a una pequeña iglesia  llamada “Magnuskirche” que también cuenta con secciones románticas y está construida sobre cimientos más antiguos que el resto de las iglesias de Worms. Primer iglesia evangélica y punto de inicio de la Reforma en Worms.

Para ilustrarnos el estilo barroco, también está como punto turístico la “Adlerapotheke” (Farmacia del Águila).  El edificio está construido en la primera mitad del siglo XVIII. (Ya me parece un poco ladri este punto…je je je)
Y damos vueltas por los mismos lugares (pero por diferentes calles) porque otra vez estamos en la “Dieifaltigleitskirche” (Iglesia de la Trinidad) pero del otro lado.  Por ahí, llegamos a la “Stiftskirche St. Paul” (Colegiata San Pablo) fundada por el Obispo Burchard en 1016.  La nave principal fue reconstruida en el estilo barroco después del incendio devastador en 1689.  Nos quedamos un ratito sentados ahí adentro para descansar.

Colegiata St Pablo

Y ahora cruzamos otra parte de muralla para dirigirnos al “Brückenturm” o puerta de la ciudad que está al principio de un puente que cruza el río Rhein. Pero algo desvió nuestra atención…a parte del dato de que la famosa torre fue construida en el siglo XIX (hace poquito). ¡¡¡Un parque de juegos!!!  ¡¡¡¡Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!
Parque de diversiones

Puerta de la ciudad

Ese tipo de parques que va de ciudad en ciudad y se queda por unos días.  Hoy es su último día en Worms.  Qué bueno, ya empezaba a extrañar alguna sorpresa. No hizo falta preguntar si queríamos ir.  Desde lejos se ve el péndulo, y desde más cerca se ve la montaña rusa, el desorbitado, las tazas, los autitos chocadores, el zamba (el que vas parado) y otros juegos así.  También estaba lleno de puesto de comida y de eso para ganar peluches. Estrellita tenía las pupilas dilatadas, porque no le alcanzaban los ojos para ver todo eso…
¡Qué piedras viejas ni que ocho cuartos! ¡Quiero subir a la montaña rusa! Y allá fuimos.  Creo que la ansiedad me duró hasta que me senté en el vagón.  Después vino el arrepentimiento…y después lo único coherente era gritar.  Paula y yo estábamos a los gritos (la c.. de la lora, mamá, qué miedo y la p…madre, entre otras). Qué relativo que es el tiempo, no terminaba más la vuelta.  Germán y Sara subieron en la próxima vuelta y nosotras pudimos verle las caras desde el suelo (tan quieto). Cuando nos reunimos nuevamente, Estrellita temblaba todavía.  Tachó la “Alpina” de la lista de pendientes. Las nenas querían subir al péndulo…pero ya era mucho para mí y el zamba (en el cual uno se mete en una especie de jaula y empieza a dar vuelta cual secarropas horizontal) era mucho para Ger. Nos decidimos por las tazas, porque nos pareció más tranquilo y divertido para los cuatro.  ERROR.
Desde afuera se ve tan divertido…incluso hasta resoplaba de ver a las otras personas mientras esperaba nuestro turno.  Germancito, tomó el tiempo de la vuelta: unos 3 minutos.  Suficiente pensamos.  Apenas subimos y tuvimos que esperar un ratito extra porque había que limpiar una taza…alguien vomitó durante la vuelta.  Debió ser una señal.  La cuestión es que el juego empezó siendo un juego y termino siendo el huracán del terror.  Lo que puteamos a la hija de p…de los controles porque esas tazas parecían que iban a salir despedidas del plato.  Los cuerpos (los nuestros) se despegaban del asiento por la fuerza con que se movían las tazas para un lado y el plato iba para el otro.  Lo vertical del plato ya daba miedo y que nos parara de repente y quedáramos arriba de todo merecía bajar y matarla.  Sara decía (mientras la simpática del control animaba la vuelta): “no te entiendo una mierda, hija de p…”.  Mientras yo decía “Basta, basta”… ¡¿Qué al pedo, no?!  No suspendieron la vuelta porque uno vomitó, menos por una mina que grita “Basta”… Germancito, se reía.  Paula, a los gritos también…pero desde mis escasos 90 centímetros de distancia no le escuchaba nada de nada.
Por fin terminó.  Otro juego que puedo tachar de mis pendientes…Salimos caminando y con la comida en el estómago (creo que vale la aclaración) y el presentimiento de recordar esto por varios días. Porque además de las sensaciones…nos ganamos, en forma gratuita, una bolsa de chichones que cada uno sabrá reconocer al día siguiente.  Con tanta adrenalina es difícil saber con qué, dónde o cuándo nos golpeamos.  ¡Seguro que en alguno de los dos juegos fue! Y para qué quiero un pase a todos los juegos si con dos ya quedé de cama.  Desde las cejas hasta el tobillo…todo.  Evidentemente, hay que dejar los huesos antes de subir…sería muy recomendable.  Más tarde en casa, reflexioné y reparé en el detalle de que no sube gente más adulta (digamos, más de 50 años) a estos juegos.  Y será que yo tampoco soy una pendeja (Estrellita, anotá por favor “no sos una pendeja”) para poder darme cuenta que después de cierta edad deja de ser divertido este tipo de zamarreos. Esto lo noto ahora…que me empieza a doler el cuerpo.  A mis hijas les quedan otros 20 años por lo menos sin tener que plantearse cosas así. Ellas querían subirse a otro más…pero no.  Basta chicas. ¿¡Dónde están las piedras antiguas!? Sigamos viendo eso, que es menos doloroso.
Retomamos la ruta de las “antigüedades” y fotografiamos un antiguo colegio. Y desde allí, sacamos otra foto a la puerta de la ciudad y a toda la feria.

Volvimos al centro y vimos un mural de dragones…y sacamos foto a nuestro dragoncito. 
Retomando temas más serios, volvimos al barrio judío. A nuestras espaldas está la sinagoga.  Según el folleto, hay pruebas de una primera comunidad  en 1034, fecha en que se inauguró la primera sinagoga.  En la fachada se conserva la placa del fundador.  Lo que hay en la actualidad es el resultado de varias fases de reconstrucción y ampliación pues al igual que otros edificios sagrados de la ciudad, durante el siglo XII se llevó a cabo una nueva construcción en estilo románico tardío.  El 10 de noviembre de 1938, la sinagoga de Worms quedó totalmente destruida durante la noche del pogromo del Reich, al igual que ocurrió con el resto de  edificios sagrados judíos en Alemania (La Noche de los Cristales Rotos (en alemán: Reichspogromnacht, Reichskristallnacht o Novemberpogrome) o la Noche de los Cristales (en alemán: Kristallnacht) fue una serie de pogromos y ataques combinados ocurridos en la Alemania nazi y Austria durante la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 y llevado a cabo por las tropas de asalto de las SA conjuntamente con la población civil, mientras las autoridades alemanas observaban sin intervenir.[1Estos pogromos fueron dirigidos contra los ciudadanos judíos y sus propiedades, así como también la destrucción de las sinagogas de todo el país.[2] Los ataques dejaron las calles cubiertas de vidrios rotos pertenecientes a los escaparates de las tiendas y a las ventanas de los edificios de propiedad judía.)[2 ¡Qué grande Wikipedia!]

]Gracias  al iniciativa de los habitantes de Worms, entre 1956 y 1951 se logró reconstruir la sinagoga conforme a los antiguos planos y empleando viejos restos.  En la actualidad se siguen oficiando misas judías y se celebran festividades judías pues en los años 90 del último siglo los judíos volvieron a asentarse en Worms procedentes de los países de la antigua Unión Soviética.  Y acá quisiera agregar algo yo… Entiendo del “optimismo” de la oficina de turismo y el entusiasmo por promover la tolerancia entre las personas, pero yo veo más turcos (árabes) que otras razas por acá.  Y quizás peque de incrédula, pero me gustaría saber cuántos judíos vinieron a Worms en los 90…
Saliendo del barrio judío, ya nos encaminamos para el estacionamiento.  Antes, nos sacamos fotos en la “Martinskirche” que como es de esperarse (pasadas las 5) está cerrada.

A-doloridos, A-locados, A-lterados, A-calambrada, A-nimados y A-dmirados nos vamos A casa.
















viernes, 14 de diciembre de 2012

Lachen Speyerdorf, Deutschland.

Lachen Speyerdorf
1/9/2012
Hoy no habrá muchas descripciones…no porque no hubiéramos visto cosas dignas de describir…simplemente no sé los modelos de los aviones que vimos.  Acá, habrá que pedir ayuda al ingeniero para que les ponga el nombre a todos las máquinas que fotografiamos.
Bien temprano nos levantamos porque Germán quería ver despegar el Ju52, un avión con hélices y todavía hace vuelos civiles como paseos turísticos. Salía a las 10 horas por lo que a las 7.30 horas ya estábamos arriba.

Esta vez, las nenas decidieron cambiar el repertorio musical…y pusieron a Metallica… Por suerte la somnolencia de la mañana hizo lo suyo y aguantaron unos cinco o seis temas.  Luego todo volvió a sus carriles normales: Lady Gaga.
Elegimos el camino más corto, pero no el más rápido.  Llegamos al pueblo para las 10 horas pero no fue tan fácil hallar el aeropuerto.  Este día, el aeropuerto del lugar cumplía 100 años y decidió festejarlo con una exposición aérea. 
Llegamos a un descampado (el aeropuerto, ji ji ji) desde donde se podía divisar alguna iglesia a lo lejos y otros techos.  De fondo, unos cerros salpicados de niebla. Nos tocó un día nublado, y en medio del campo hay un par de grados menos y unas ráfagas de más….
Como es de esperarse, el vuelo partió a horario y por lo tanto,  nosotros no lo vimos irse.  Por suerte, lo vimos aterrizar y después nos enteramos que hace vuelos a cada hora…por lo tanto, no era necesario levantarse tan temprano.  Quizás, fue la letra chica que no leímos.
Pero bueno, ya estábamos allí así que nos dedicamos a ver aviones.  Y también vimos….aviones. Otra cosa que vimos…eran unas máquinas con alas, eran…. Mmm no me acuerdo, ¡ah sí, aviones! Y después había un salón con fotos de Zepelines, postales enviadas por transporte aéreo (con sus sellos que certifican las travesías desde USA a Europa), el boleto en Zeppelín, fotos de gente (pasajeros) y unos modelos a escala de los primeros parapentes.  Los paracaídas extendidos y colgando de los techos a manera de adorno en el galpón (hangar).
Lo único que puedo decir de los aviones, es que eran viejos ¡Ups! Antiguos, quise decir; o si no lo eran, eran avionetas de unos años.  Lamento no tener tanta pericia en este asunto de los modelos… Quizás le faltó un poco de glamour a la cosa.  Hubiera estado lindo que algún avión de las fuerzas armadas se hubiese dado una vuelta pero bueno…ya sabemos de la sobriedad alemana.  Además, los vuelos de los aviones se hacían a distancias más que prudentes de los visitantes.  Me cuenta Germancito, que hace unos años, hubo un accidente en una muestra aérea donde se estrellaron unos aviones y cayeron sobre los espectadores matando a muchos.  Eso provocó que se prohibieran las muestras de este tipo o que por lo menos, se tomaran medidas cautelosas muy restrictivas.   Por lo tanto, el avión hace piruetas muuuuuuuuuuuuuuyyyyyyyyy lejos del público.


Entre los puestos de comida, nos detuvimos en uno que tenía banderolas Norteamericanas. Pensando en hamburguesas, nos acercamos para chusmear y resultó ser, un mega puesto de gomitas. De todos colores, sabores, tamaños. Yo, me comí a la aldea entera de Pitufos….o sea: soy Gargamel.  Las nenas, eligieron unos recontra ácidos y Germán eligió una con gusto a coca cola y limón (¡puaj!).

Mientras mirábamos los aviones que estaban en tierra, otros iban saliendo y “desfilaban” por las nubes un rato, para aterrizar otra vez y dejar la máquina para que los visitantes le saquen fotos.
El viento estaba implacable y de vez en cuando Estrellita temblaba de frío.  En cambio Germancito sonreía… estaba con sus juguetes alados.
Después del mediodía, con un tremendo sándwich de pollo en el estómago Estrellita se estaba durmiendo.  De hecho se fue un rato al auto porque los aviones tienen un efecto somnífero.  De tanto mirar al cielo para verlos pasar uno se duerme.
Hubo un avión que me llamó mucho la atención: no tiene alas, tiene 4 ruedas.  Se llama Audi.
El Audi…es un avión.
Después de las 18.30 horas, nos fuimos a casita.  Germancito, feliz.





Mainz, Deutschland.

Mainz (Maguncia)
26 de agosto de 2012

Con la duda puesta en las nubes, amanecimos con lluvia.  Incluso pensamos si fuera conveniente salir a pasear y después de echar una mirada a las opciones (el cable en alemán, la cena de anoche que fue una porquería, una sola computadora para cuatro personas y una pila de ropa para planchar) decidimos que los más sano era mojarse.
Emprendimos nuestro viaje a Mainz, una ciudad a orillas del Rin  cuya fundación fue alrededor del año 13 a. C. Promete museos, iglesias y calles pedregosas.  Salimos más tarde de lo habitual y llegamos para el mediodía.  Encontramos un estacionamiento bastante cerca del centro a espaldas del teatro de la ciudad.  Acá también estaba nublado, pero no llueve. Hoy, no nos aguardaba una  feria como sorpresa.  Hoy, se desarrolla un triatlón en la ciudad y a causa de ello, muchas calles estan “cerradas” con cintas y vayas.  Pero eso no es un problema grave…hay que caminar más hasta encontrar un pasaje para cruzar y tener la precaución de no llevarse un maratonista puesto.

Con la ayuda de las nuevas tecnologías…Germán pudo imprimir un mapa de la ciudad donde marcó los puntos importantes.  Sin embargo, Estrellita quería ir a la oficina de turismo no sólo para conseguir el mapa “oficial” sino también las postales y ver si hay una máquina de monedas de la ciudad. 
La oficina de turismo, está cerca del Rathaus (Ayuntamiento) a orillas del río.  Eso significa que debemos caminar unas cuantas cuadras.  A pesar de todo, fue beneficioso porque encontramos un mapa en español y también compramos las postales.
Esta ciudad, tiene 10 iglesias; además de los museos… y una rica cultura vitivinícola (en la entrada de la ciudad, hay canteros de flores y vides) y para coronar es la ciudad donde nació Gutenberg, el inventor de la imprenta de tipos móviles.  Tuvimos que hacer ta-te-ti.

Luego de este largo prólogo…arrancamos desde la plaza principal y viendo la Catedral de Mainz (Dom) que para variar, está con obras de restauración. Y detrás de nosotros, está el museo de la ciudad.  Y también la estatua de Gutenberg, el cual estará presente en otros sitios.
Como les decía, nuestro camino a la oficina turística será largo y mientras, fotografiamos edificios (ahora muchos son comercios) de fachadas coloridas y muchas molduras.  Estamos llegando a otra plaza detrás del Dom, y encontramos la estatua de ST Bonifatius, el apóstol de los alemanes y primer arzobispo de Maguncia. Detrás, hay una fuente un tanto extraña, pareciera una especie de Dios, que escupe agua por la boca.
Edificios coloridos
San Bonifatius

fuente "extraña"

Pasamos a la  Liebfrauenplatz (la plaza del mercado) y encontramos una ornamental y original fuente renacentista llamada Markbrummen, que se considera como una de las más antiguas y bonitas de este período en Alemania.  La plaza, lleva el nombre  de la iglesia que allí se erigía en el ábside orienta de la catedral hasta que fue destruida y demolida en el año 1793.  Continuamos nuestra peregrinación y pasamos por otro monumento referido a lo religioso…en todo este trayecto, está presente el Dom…para tener una idea de lo grande que es.

Finalmente, llegamos al Museo Gutenberg, un palacio renacentista llamado Zum Römischen Laiser y desde 1962, junto con un nuevo edificios que hay detrás, alberga al famoso museo.

Al lado del museo, vemos algunos monumentos que aluden a la invención de los tipos móviles. Después de la allí, llegamos al Eisenturm construido en 1240 y formó junto con otras dos torres,  parte de las murallas de la ciudad.

los tipos móviles

Seguimos nuestro camino y le sacamos fotos a un edificio gris…que era la oficina de turismo, pero que hasta el momento, no nos dimos cuenta. Y de tanto caminar, llegamos al río Rheim…Puede ser que para esta altura, hubiera soltado un par de puteadas por no hallar la bendita oficina. Por cierto, el río estaba lindo…los atletas por todos lados.  Sucede que allí finaliza la maratón, así que estábamos rodeados de gente deportista…

El Rheim
Volvimos unos pasos hacia atrás…y Germán me dice “es por allá…” o algo así. Y por fin hallamos la oficina.  En nuestro retroceso, encontramos parte del edificio donde Gutenberg imprimió la Biblia por primera vez.



Volviendo al centro, encontramos a la Johanniskirche (protestante), es la iglesia más antigua que sobrevive en Mainz y es testigo de una historia de más de mil años de cristianismo. Existe hoy en día en la vida de la comunidad viva.  En 1793, las tropas de ocupación francesas "profanaron" la Iglesia, y  la utilizaron en los años siguientes como almacén. En 1828 la joven iglesia evangélica en Mainz, que ha existido desde 1802,  recibió de la fortaleza federal al edificio como iglesia parroquial.

Comenzó a lloviznar…y tomando en cuenta la experiencia culinaria del sábado fuimos directamente a Mc Donald…Con esta experiencia queda saldada la deuda con las nenas y hasta podríamos decir que estamos a mano.   Una vez que pusimos un pie dentro, se largó la lluvia.  Y mientras Germán hacía el pedido, yo me dirigí al baño y…¡ESTABAN CLAUSURADOS! ¡¿Cómo?! Sí, sí.  Lo que acaban de leer…yo en cambio leí: “Entschuldigung…blach blej”…y unas maderas atravesadas que impedían la entrada a todos los baños.  ¡No puede ser! Y siendo las 13 y pico…también tuvimos que esperar por la orden porque no había suficientes Big Mac y las papas fritas se estaban haciendo…Me dice Germán: -Es domingo, se mueven a otro ritmo-. ¿No van al baño en domingo? Pensé. ¡La corporación de las hamburguesas se va a enterar de esto!
Terminamos nuestro almuerzo y ahora sí, desde nuestro punto de partida original, ingresamos al Dom. ¿Y qué puedo decir de lo que hay ahí adentro?  Si cada Dom es inmenso, impresionante y distinto a la vez.  En estos casos…trato de observar cada escultura, pintura y concentrarme en lo que me genera…Aquí vamos.  La verdad es que las expresiones de las esculturas y las pinturas son bastantes logradas…y cuando tienen el tamaño de personas reales, es más creíble.  Si bien las escenas aluden al mismo pasaje de la Biblia y me atrevo a decir, que sin haberla leído puedo reconocer casi sin problemas…todas tienen detalles diferentes. Por supuestos, que los pasajes a los que se refieren son tristes y hasta violentos… las escenas, por lo tanto son sufridas, desgarradoras…con cierta impotencia en las caras de los que están alrededor de Cristo…
Por mi parte, veo dolor…y eso genera poder, mucho poder. El que no se tuvo antes de la crucifixión, y sí muchos siglos después generando este tipo de edificios opulentos y avasallantes… Donde las obras de arte marcan la gran devoción y ambición que alguna vez existió. Haciendo que uno se sienta chiquito…en varios sentidos y admire a los artistas y arquitectos que participaron en las obras.
Y con Cristo en la Cruz…en un pabellón oscuro y frío, nos adentramos a la cripta (que en este caso es de acceso gratuito) y observamos la tumba de un obispo…o alguien importante de Mainz.  Sin embargo, esto no es tan sorprendente…del otro lado, había una pequeña capilla subterránea. ¿Por habría de haber una capilla secreta?  No supe responder a esto.  Estaba cerrada con puertas de vidrio y parecía tan misteriosa.  ¿Quién daría servicio allí? Mmmm

Salimos de la cripta y recorrimos el otro lateral de la nave. En los ventanales, se nombran a cada uno de los obispos (o curas…no me queda claro) que estuvo al frente del Dom y los años.  Sacamos fotos del púlpito… ¿Se utilizará eso todavía? …Me gustaría ver una boda en este lugar.  Pero no es todo escenas de luchas aquí.  Pudimos pasear en las galerías que dan al jardín interno del Dom.
Como cambia la cosa, cuando los jardines son bellos.  Aquí también me compré una postal.  Y con un mejor ánimo (después de pasear y ver el jardín) salimos nuevamente a la plaza principal, que dicho sea de paso se llama Höfchen. Allí hay una columna conmemorativa de los 1000 años de la catedral llamada Heunensäule y erigida en el año 1975.  Después encontramos, la maqueta del Dom en la plaza de Gutenberg.

Después del Dom, entramos al museo de Gutenberg (¡Con baños!).  Pensamos que íbamos a tardar menos…pero se nos fueron otro par de horas.  Tomamos unas fotos del techo del hall con decoraciones de ángeles  y  mujeres de yeso…algunas telarañas se colgaron también. Y bueno, ya me estoy poniendo más exigente…
Le pudimos sacar algunas fotos a un par de libros impresos en el año 1500 y también a un libro que habla de Cervantes… ¡En español!  Muchos, muchos, muchos libros de diferentes temas: geografía, medicina, botánica (en latín y en alemán la mayoría), zoología, astronomía, cartografía.  Además, había varias imprentas de diferentes épocas.  Y una sección dedicada a la China, ya que ellos también tenían tipos móviles y se muestra a través de maquetas y maniquís cómo se organizaban para imprimir sus documentos…Lo que no nos quedó muy claro fueron las fechas…ya que ellos hacían este tipo de trabajos como 20 años antes de que Gutenberg “inventara” su imprenta.  ¿Será que una idea surge en diferentes lugares del planeta a tiempos relativamente parejos?
Pasamos por una vitrina de libros miniatura…del siglo XVII, XVIII del tamaño de una moneda de un centavo de euro.  Increíble.  Y también vimos libros de Shakespeare.
Llegamos al segundo piso, donde en medio del gran salón, hay una bóveda (la puerta tenía como 40 cm de espesor) pintada en negro y con luces muy tenues. También barras que atraviesan los muros y por supuesto, los vidrios tienen sensores…Evidentemente, estábamos frente a las biblias de 42 líneas impresas por primera vez de esta forma.  Se la conoce como la B42… para la época, supongo que habrá sido original ese nombre.  Por un milisegundo…me hubiera gustado saber latín...
Otra cosa que me olvidé de contar…es que nos llamaron la atención por sacar fotos (sin flash!! Sacábamos sin flash) así que no pudimos traerles más imágenes del museo. 
Y para finalizar nuestra visita, pasamos por la tienda del museo donde las nenas eligieron un par de plumas y tinta china… (Ellas no saben que su papá calcaba mapas cuando era chico con pluma y tinta china) algo de siglos pasados… ¡Habrán pensado que es de la época anterior a  Gutenberg! Por supuesto que las pusimos al corriente de que la tinta china también la usamos nosotros para algunos trabajos de escuela…pero no quisimos ahondar en detalles, a ver si empiezan a recalcular nuestras edades…tendríamos como 600 años.
A partir de aquí, comienza nuestro raid religioso…porque tenemos muchas iglesias más que conocer.  A pocas cuadras de allí, sacamos fotos a una que no aparece en los mapas…y por supuesto tampoco tiene el nombre en la puerta. Y desde allí vemos otra torre que forma parte de la muralla que alguna vez existió: la Holzturm.

Llegamos a St Ignazkirche, totalmente cubierta por andamios porque la están restaurando o quizás limpiándole la fachada. Pero por suerte pudimos entrar. Que lindos frescos que estaban pintados en el techo. Y mucho dorado…es otro aire.  Si bien hay escenas de Cristo en la cruz, no causa el mismo efecto que en el Dom.  Brilla tanto el dorado,  es como si las imágenes se suavizaran. Y uno se queda maravillado por el brillo…olvidando lo trágico de la escena.

Después llegamos a la Augustinerkirche hasta la entrada, porque cuando pasas la puerta principal, hay otra puerta de vidrio. Igual, estaba linda.

Pasamos al casco histórico de la ciudad a sacar fotos a las casitas  que son la imagen de las postales.  Ahí, se encuentra la plaza Kirschgarten.


Continuando el derrotero eclesiástico, de yapa encontramos una escultura de metal…y sacamos foto. Estaba de camino a St Stephan/ Chagalifenster.  Pero estaba cerrada.  De hecho a las 5 de la tarde cierran casi todas las iglesias… ¡Todavía nos faltaba mucho por ver! ¡Qué bronca! Le sacamos fotos por fuera.
Resignados al paso del tiempo, decidimos hacer un parate en un café…a tomar un café con torta de chocolate.  Pedimos torta de chocolate con pedacitos de pera y chocolate rallado por arriba.  Está buena la combinación.
Como ya era demasiado tarde, pensamos en buscar el auto.  Pero antes…en la placita de la fuente de los niños, ¡encontramos un convento con otra iglesia adentro! La St María.  Y basta, al auto.

Mientras volvemos al auto, encontramos otra estatua…de un hombre, en la punta de un edificio.  Les dejo a Ustedes, la interpretación.

Como para cumplir, nos fuimos en el auto hasta la Christuskirche y cuando le vimos asomando la cúpula no necesitamos más para darnos cuenta que estábamos equivocados.  Otra iglesia de puta madre…Es evangélica y fue construida entre 1896 y 1903.  Tocamos las puertas por todos los costados…pero nos quedamos con las ganas de verla por dentro.

Y ya que estamos por el barrio, vamos a caminar por el río, porque todavía hay luz y quizás podamos ver otras cosas.
Encontramos otros edificios interesantes como la Stadtbibliothek, y también las puertas de cara al río donde señalaban la entrada a la ciudad de Mainz, ya que constituyó un puerto muy importante en épocas pasadas…y ahora también.

Detrás de la puerta, se encuentra el Palacio donde funciona el museo. Y cruzando por la avenida Altmeier Alle Rheim, llegamos a otra plaza donde se encuentra  la columna de Júpiter construida en tiempos del Imperio romano. Tales pilares expresan las creencias religiosas de su tiempo. Se erigieron entre los siglos II y III antes de Cristo, sobre todo en las cercanías de asentamientos o villas romanas de las provincias germanas.

Cerca de ahí, se encuentra el Landtag donde funciona el parlamento del estado de Renania-Palatinado y en frente, vemos el Zeughaus que fue un arsenal.  El edificio barroco fue construido desde 1738 hasta 1740 bajo el principal arquitecto y el ingeniero militar Juan Maximilian von Welsch.

Ya que estamos… ¿Vamos a la St Peter?  Estamos acá no más…le sacamos unas fotos por fuera y nos vamos.  No, Estrellita…ERROR.  Esta iglesia estaba abierta y es hermosísima…acá los favoritos son las ornamentaciones de yeso y los frescos en los techos.




Salimos de allí, y pasamos por un mini arco del triunfo.  Nos vamos triunfales: siete iglesias y un museo.





lunes, 3 de diciembre de 2012

Más fresco, imposible.

Más fresco, imposible
25 de agosto de 2012
Otro sábado hermoso.  Y esta vez decidimos disfrutar de la ciudad en la que vivimos, interpretando el papel de turistas, que nos sale tan naturalmente.
En realidad, dedicamos la mañana a unos menesteres algunos dedicados a gente que lee estas líneas.  Desde el comienzo de clases, creímos conveniente comprar un impresora, ya que en poco tiempo…habrán de pedir algún trabajo de la escuela…y acá no hay ciber cafés…o ciber a secas. También imprimimos algunas fotos, enviamos postales y se nos ocurrió visitar el mercado de frutas y flores que se arma todos los sábados por la mañana en una plaza de por allí cerca.
Pero mientras caminábamos por la peatonal, nos encontramos con diferentes escenarios armados y coros entonando diferentes canciones. El primero que vimos, era de gente adulta; luego pasamos por uno de niños  (un promedio de 10 u 11 años), otro de mujeres y así hasta la plaza.  Cada escenario con sus parlantes, instrumentos y micrófonos.  No  recordaba que este 25 es la “sing city” en Saarbrücken.  Desde las 11 hasta las 20 horas habrá presentaciones de diferentes grupos y estilos musicales.  Pero cuando llegamos a la plaza, un escenario bien grande, con luces estaba en medio.  El primer grupo (casualmente el que más me gustó) mezcló dos géneros musicales…rock and roll y una pieza musical de la ópera.  Eran seis o siete en escena entre bailes y “duelos musicales”.  Después se sumaron más bailarines y cantantes interpretando canciones de Génesis…y otros artistas de habla inglesa. 
Tanto baile, tanta música…Estrellita movía los pies, pero Germancito creo que no entendió la indirecta…no importa.  La cuestión es que todo era alegría sobre el escenario…y abajo el público alemán exaltado… aplaudían tres.
Aunque las demostraciones de entusiasmo pudieran ser pobres, hay un dato que no se puede despreciar: la plaza estaba llena y los bares con todas las mesas ocupadas. Por lo tanto, les gustaba lo que escuchaban y veían. Con tanto entusiasmo, no daban ganas de volver a casa, así que decidimos almorzar en uno de esos bares y de paso, presenciar otro recital ya que cada presentación dura 30 minutos.
Germán y yo, pedimos unos “paninis” (sándwiches) de pavo y de carne mientras que las nenas pidieron una pizza para compartir. 
El siguiente grupo era más numeroso e incluso trajeron instrumentos (un órgano y tamboriles).  Ellos también interpretaron canciones conocidas.  El tercer grupo era de mujeres y cantaron algunas canciones en francés, y hasta una pieza musical de teatro (una canción muy conocida que habla de Hollywood)
Todo muy lindo, muy rico, muy bello…pero vamos a casa.  Germán necesitaba estudiar y hacer la tarea de alemán.  Con la promesa de volver a la noche para cenar en un barco restaurant que está amarrado en el centro, Estrellita se fue sin hacer puchero.
Siendo las 20 horas, ya estábamos listos para salir nuevamente.  Cómo muchos saben con el tema de las capitales y ciudades importantes hay que dar dos mil quinientas vueltas para ir a un lugar porque no se puede doblar en cualquier esquina…y cosas así.  Estuvimos media hora dando vueltas, para llegar al estacionamiento del teatro (que está a metros del río) y poder tomar el sendero que bordea la margen del Saar. Así caminamos un ratito y llegamos al barco: cerrado. Con cierto pesar y el coro de niñas repitiendo “Mc Donald, Mc Donald” decidimos volver a la plaza y elegir otro lugar.  Después de todo…si  Saarbrücken es conocida por algo, es por la variedad de restaurantes con  de platos de todo el mundo. 
Hallábamos en la plaza e intentamos adivinar dónde pudiéramos pasar un buen rato. Nuestro duda era entre un restaurant alemán de minutas y platos muy sencillos, decorado con utensilios de cocina de cobre y hasta un tonel recubierto en el mismo metal…y un restaurant francés (Allain Rossi) con vela en la mesa…una rosa y luz tenue…¿Adivinen por cual nos decidimos?
Entramos y enseguida el mesero nos dio a elegir entre tres mesas para cuatro.  Quizás fue el hambre que tenía…lo que anuló mi olfato, mi vista…y acentuó mi tozudez innata. Apenas nos sentamos, noté al lado de la vela y del florero con una rosa de unos cuantos días, un lapicero lleno de crayones….Bueno me dije, son considerados con los niños pequeños (no veía a ninguno en ese momento) y apoyé mis manos en el mantel…que era de papel.  Mejor dicho, primero se colocó un mantel blanco de tela (que es lo que cuelga de las mesas a los lados) y sobre el mismo un mantel de tela…blanco, casi invisible hasta que uno lo toca.
Nuevamente el mesero se presentó con la carta y también colocó en una silla, una pizarra con los platos sugeridos de la noche.  Este mesero era un tanto peculiar…vestía una remera blanca, jeans y un olor a cigarro que ni el mejor perfume de Francia podría disimular el aroma. Me pareció extraño que no llevara un delantal puesto…pero bueno Estrellita, vos sos muy estructurada…y un sábado a la noche hay que dejar las convenciones en casa…
La carta, escrita en francés y alemán no daba mucha idea de los ingredientes.  Es más, creo que algunos platos debían de tener nombres…que no dan pista de lo que están hechos.  La luz…tan romántica y tenue se tornó inútil.  A medida que pasaban los minutos, íbamos adivinando palabras.  Llegamos a la conclusión que esos platos contenían carne roja.  Listo, basta para mí.  Quiero esto…y para las nenas pedimos unas “tartés de boeuf de bla blá ble blé” con una porción de papas fritas. 
Llegó el mesero nuevamente, Germán emitió la orden en ingalemánitalianich y esperamos.
Primero nos trajeron las bebidas y unas rodajas de pan.  El jugo de naranja, juramos que era el mismo del supermercado.  Y las rodajas de pan…no podemos jurar que eran del supermercado, pero ¡sí del día anterior! 
Nuestra mesa, tenía vista a la cocina.  Se observa  a tres o cuatro cocineros y Sara me dice: mamá, los chefs miran para acá… No les des bolilla hija, deben estar aburridos. 
Nuestros platos tardaron como media hora en llegar.  Pero finalmente la espera terminó y recibimos…la comida.
-Mamá… (otra vez Sara), los cocineros se ríen-. No les des bola hija, seguro se están contando chistes entre ellos.
Todavía sigo sin saber que cené.  En mi plato, había varios trozos de carne con huesos (estimo que era un puchero o algo así) ensalzados con un jugo marrón espeso y dos papas (del tamaño de mis dedos) hervidas.
Germán, un pedazo de carne asado por fuera y color rojo por dentro  y una guarnición de papas fritas.
Y las nenas….una bola de algo que era como salamín pasado por la procesadora,  la guarnición de papas fritas y una ensalada de lechugas que acompañaba al plato.
Apenas probaron la tarté…dijeron algo así como “puaj….”  Entonces probé yo también, como animándolas…nada puede ser tan feo. Lo probé, y era una mezcla de salame…muy fuerte, con pimienta y cebolla…Quizás con el pan quede más rica, sugerí.  Tal vez si lo comés con una papa frita…les alentaba yo.  Pero no  hubo caso…las nenas se declararon inapetentes y su papá y yo comimos unos bocados más…porque el plato era relativamente caro y bueno... ¡Tampoco se puede tirar así la comida!
En medio de la penumbra…decidimos dejar de sufrir y pedir la cuenta. Vuelve nuevamente el mesero y le dice algo a Germán…Algo que interpretamos como “no les gustó el plato a las señoritas”.  –No, le dice Germán, no era lo que pensamos  (todo en inglés).  Entonces, Germán habla algunas palabras más (yo no escuché, pero Germán me lo dice apenas el mesero se retira) y luego me dice “era carne picada cruda”.  ¡¿Qué?!  ¿¡Y no nos podía decir eso antes?!  Creo que las nenas estaban esperando a que dijéramos “es una broma”…pero eso no sucedió. 
Al poco tiempo trae la cuenta: 77.20 (para que tengan una idea, de que no fue un regalo la cena).
¡Qué cena complicada!  Y ya las niñas tiraban la bronca.  Es que seguramente, donde decía “Blablá, bleblé” tal vez dijera “cruda”…no sé.  ¡Era UNA palabra! ¡Una palabra! Me defendía yo. 
Igual, ya todo era inútil, nos fuimos a casa para bajar la cena de la Edad de Piedra (sin fuego) con helado.
 Yo me quedé reflexionando sobre la penumbra y una rica cena…sobre el romance y tener hambre…y saqué conclusiones interesantes:
Es verdad eso de que los platos entran por la vista…o sea,  si hay velas mejor no ordenes comida;
Es mejor ponerse románticos con la panza llena;
Y si los cocineros te miran y se ríen, definitivamente estamos al horno (nosotros- y no la comida).